Conoce ¿Qué es el magisterio de la iglesia? y sus grados

Sabes ¿Qué es el magisterio de la iglesia? y cuáles sus grados, en este artículo lo conocerás a detalle.

magisterio de la iglesia

Magisterio de la Iglesia

El magisterio de la Iglesia, es el término empleado por la Iglesia católica al referirse a la ocupación y mando de enseñar que posee el papa y obispos que están en relación con él.

Dice el Catecismo de la Iglesia católica:

“El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo” (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma” (nro 85).

¿Qué es el Magisterio de la Iglesia?

“Qui vos audit me audit”, “Quien a ustedes escucha a mí me escucha”.

Es de suma importancia que todo católico conozca a detalle lo que es el Magisterio de la Iglesia, sus categorías y qué tipo de asentimiento le debe, así no se peca de orgullosa desobediencia ni de desordenado sometimiento a una autoridad no debida.

Hay dos referencias destacadas en libro II del Código de Derecho Canónico referente al magisterio de la iglesia. Como primero, indica que es la labor otorgada por Cristo a los Apóstoles y a sus sucesores de proteger, interpretar y proponer la Veracidad Revelada con su mando y en su nombre.

Por otra parte, en segundo lugar sostiene que es la agrupación de sabidurías proporcionadas en el ejercicio de dicho oficio. Por ende se comenta que es un magisterio legítimo porque ha sido establecido por Cristo.

Se sabe que para desarrollar lo encomendado, Cristo confirió a los discípulos el don de la seguridad, que tienen el Romano Pontífice y el Colegio Episcopal, el cual consiste en que practican según diferentes  particularidades.

Cuando instruyen sobre la fe, la honestidad y la moral que se sujetan en el almacén de la fe o almacén de la descubrimiento. Al ser este depósito de la fe un organismo dogmático cedido por el Señor Jesucristo no hay potestad ninguna en la Iglesia que pueda objetarlo.

De lo anterior se acostumbra distinguir la Iglesia docente: Todos los obispos, con el Romano Pontífice al frente, ya se encuentren reunidos en asamblea con los demás creyentes.

Se concibe que la aceptación de las sabidurías del magisterio por la feligresía está sujeta a la implicación de la autoridad de la Iglesia docente y del objeto propio de sus injerencias.

Vale acotar que no todas los preceptos del magisterio serán seguros, por el contrario incluso este magisterio falible es digno profundizar y ahondar como lo enseñado por la Iglesia. Es de recordar lo referido por el Papa XII:

“Hay algunos que, de propósito y habitualmente, desconocen todo cuanto los Romanos Pontífices han expuesto en las Encíclicas sobre el carácter y la constitución de la Iglesia; y ello, para hacer prevalecer un concepto vago que ellos profesan y dicen haber sacado de los antiguos Padres, especialmente de los griegos”.

“Y, pues los Sumos Pontífices, dicen ellos, no quieren determinar nada en las opiniones disputadas entre los teólogos, se ha de volver a las fuentes primitivas, y con los escritos de los antiguos se han de explicar las constituciones y decretos del Magisterio”.

“Afirmaciones estas, revestidas tal vez de un estilo elegante, pero que no carecen de falacia. Pues es verdad que los Romanos Pontífices, en general, conceden libertad a los teólogos en las cuestiones disputadas -en distintos sentidos- entre los más acreditados doctores; pero la historia enseña que muchas cuestiones que algún tiempo fueron objeto de libre discusión no pueden ya ser discutidas”.

“Ni puede afirmarse que las enseñanzas de las encíclicas no exijan de por sí nuestro asentimiento, pretextando que los Romanos Pontífices no ejercen en ellas la suprema majestad de su Magisterio”.

“Pues son enseñanzas del Magisterio ordinario, para las cuales valen también aquellas palabras: El que a vosotros oye, a Mí me oye (Lc 10:16); y la mayor parte de las veces, lo que se propone e inculca en las Encíclicas pertenece ya -por otras razones- al patrimonio de la doctrina católica.

Y si los Sumos Pontífices, en sus constituciones, de propósito pronuncian una sentencia en materia hasta aquí disputada, es evidente que, según la intención y voluntad de los mismos Pontífices, esa cuestión ya no se puede tener como de libre discusión entre los teólogos”.

Es importante destacar que escasas veces los creyentes católicos acaban mezclando teología con magisterio, a ciencia cierta no es lo mismo.

Diferencias dentro del magisterio eclesiástico

Dentro del magisterio de la iglesia convergen dos elementos el solemne y el ordinario, aquí podrá detallar cada uno de ellos.

Magisterio solemne

El magisterio solemne o extraordinario, es ejecutado por un cónclave ecuménico o por el papa cuando define ex cathedra una doctrina de fe.

magisterio de la iglesia

Vale acotar que según la doctrina católica, el magisterio solemne es  infalible debido a la exigencia de no contener errores, e igualmente contiene los preceptos excathedra tanto de los papas como de los concilios convocados y presididos por él.

Magisterio ordinario

El magisterio ordinario igualmente denominado magisterio ordinario y universal, es el practicado regularmente por el papa y por los obispos que están en  relación con él en sus respectivas diócesis.

Tanto el magisterio solemne como el ordinario solicitan a los creyentes a proclamarlos, cabe que decisiones posteriores del magisterio perturben u objeten el contenido antepuesto de este último.

 “Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios.

Ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria”.

Refiere el  Código de Derecho Canónico (Canon 750, libro III).

De igual modo es deber del fiel cristiano  profesar, creer  y amparar enérgicamente todo lo que instruye el magisterio eclesiástico santificado, «con la plenitud de su fe», igualmente  lo que indica  el magisterio ordinario, pero con menor proporción.

Puede leerse en los Ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús (jesuitas), donde se señala que:

“Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina, creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra Santa Madre Iglesia”.

Por otra parte, Javier Melloni, teólogo jesuita indica que dichas frases no simbolizan la negativa de la situación por sumisión a un mando externo, sino tener la capacidad de renunciar a creer que se posee la verdad absoluta.

El espíritu ignaciano, refiere que se trata de un complemento de las reglas de discernimiento; es decir, es un indicio de estar alegre a causa del buen espíritu.

Categorías del magisterio de la iglesia

En cuanto a las categorías del Magisteriales de la Iglesia, hay tres y se consiguen encontrar reunidos en los cánones 750 -754 del Código de Derecho Canónico.

Es relevante  el profesar la fe que legalmente emplea la Iglesia, así como la acotación dogmática persuasiva a la labor de fe y el compromiso de lealtad, que ratificó la Congregación para la Doctrina de la Fe en el momento que la divulgó.

Se puede decir que hay tres grados en las enseñanzas del Magisterio, entre ellas se encuentran:

  • Doctrinas definitivas.
  • Doctrina de fe divina y católica.
  • Magisterio ordinario y universal.

Doctrina de fe divina y católica

La Doctrina de Fe Divina y Católica, es aquella que incumbe al depósito de la fe, y por ende es una proposición a modo de ser revelada por Dios. Por ende la manifestación de que un sistema es de fe divina y católica la crea la Iglesia, se por el  Magisterio solemne o el ordinario y universal. Relacionado a esto, puedes conocer más sobre la fe divina y católica en nuestro artículo: Fe, esperanza y caridad.

 Can 750 §1

En este fragmento se citará el Can 750, el cual señala los aspectos de la fe divina.

“Se ha de creer con fe divina y católica todo aquello que se contiene en la palabra de Dios escrita o transmitida por tradición, es decir, en el único depósito de la fe encomendado a la Iglesia, y que además es propuesto como revelado por Dios.

Ya sea por el magisterio solemne de la Iglesia, ya por su magisterio ordinario y universal, que se manifiesta en la común adhesión de los fieles bajo la guía del sagrado magisterio; por tanto, todos están obligados a evitar cualquier doctrina contraria”.

El fiel, entonces, ante una doctrina de fe divina y revelada, hace un asentimiento de fe teologal.

 Por otra parte la nota doctrinal ilustrativa, n° 5, indica que dichas doctrinas “«son definidas como verdades divinamente reveladas por medio de un juicio solemne del Romano Pontífice cuando éste habla ex cathedra, o por el Colegio de los obispos reunido en concilio, o bien son propuestas infaliblemente por el Magisterio ordinario y universal»”.

Doctrina Definitiva

En cuanto a la  doctrina,  es definitiva solo si es requerida  para proteger y exhibir sinceramente el depósito de la fe, no obstante no sin ser  una proposición por el magisterio de la iglesia como explícitamente revelada.

Can. 750 § 2.

Asimismo se han de aceptar y retener firmemente todas y cada una de las cosas sobre la doctrina de la fe y las costumbres propuestas de modo definitivo por el magisterio de la Iglesia, a saber, aquellas que son necesarias para custodiar santamente y exponer fielmente el mismo depósito de la fe; se opone por tanto a la doctrina de la Iglesia católica quien rechaza dichas proposiciones que deben retenerse en modo definitivo”.

Magisterio Ordinario y Universal

El Magisterio Ordinario y Universal, comprende otras de las doctrinas del Magisterio auténtico no infalibles.

Entretanto el canon 752 expone en qué radica esta categoría de sabidurías de la Iglesia:

Can. 752

“Se ha de prestar un asentimiento religioso del entendimiento y de la voluntadsin que llegue a ser de fe, a la doctrina que el Sumo Pontífice o el Colegio de los Obispos, en el ejercicio de su magisterio auténtico, enseñan acerca de la fe y de las costumbres, aunque no sea su intención proclamarla con un acto decisorio; por tanto, los fieles cuiden de evitar todo lo que no sea congruente con la misma.

A este compendio  de métodos, según la Nota doctrinal ilustrativa: «pertenecen todas aquellas enseñanzas –en materia de fe y moral– presentadas como verdaderas o al menos como seguras, aunque no hayan sido definidas por medio de un juicio solemne ni propuestas como definitivas por el Magisterio ordinario y universal».

«Estas ayudan a alcanzar una inteligencia más profunda de la revelación, o sirven ya sea para mostrar la conformidad de una enseñanza con las verdades de fe, ya sea para poner en guardia contra concesiones incompatibles con estas mismas verdades o contra opiniones peligrosas que pueden llevar al error» El enfoque inverso a una de estas doctrinas debe ser pensada como equivocada o precipitada.

Un muestra de ello es: «se pueden indicar en general las enseñanzas propuestas por el Magisterio auténtico y ordinario de modo no definitivo, que exigen un grado de adhesión diferenciado, según la mente y la voluntad manifestada, la cual se hace patente especialmente por la naturaleza de los documentos, o por la frecuente proposición de la misma doctrina, o por el tenor de las expresiones verbales»”.

Sumisión de la voluntad y del entendimiento

“«Esta religiosa sumisión de la voluntad y del entendimiento, de modo particular se debe al magisterio auténtico del Romano Pontífice, aun cuando no hable ex cathedra.

De tal manera que se reconozca con reverencia su magisterio supremo y con sinceridad se adhiera al parecer expresado por él según la mente y voluntad que haya manifestado él mismo y que se descubre principalmente, ya sea por la índole del documento, ya sea por la insistencia con que repite una misma doctrina, ya sea también por las fórmulas empleadas.»”

En esta última categoría ¿Hay posibilidad de error? pues, sí la hay, pero es una sana confianza natural del origen.

En busca de la verdad

Cabe mencionar el trabajo de lectura de pensamiento de nuestro antepasado, que hace el antropólogo, John Douglas, quien también es director de la Unidad de Ciencias de la Arqueología, Antropología y Paleontología fundada por el mismo.

Su labor destaca en  leer el pensamiento de nuestros antepasados muertos hace miles de años, a los fines de alcanzar una gran idea de su cultura y hábitos.

Es importante mencionar que tiene la responsabilidad exclusiva de  revelar la veracidad en los procesos de descubrimientos antiguos, donde sea. Su trabajo ha sido de gran ayuda  a descubrir las verdaderas razones del actuar del hombre moderno, partiendo de la forma como actuaban y pensaban sus antepasados.

Pedro, custodio de la Verdad

Mateo 16,18, envía un mensaje de fe, donde muestra que las acciones que se ejecuten en el plano terrenal serán tomadas en cuenta en el cielo.

“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno no prevalecerán sobre ella. Lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo.” (Mt 16,18).

De igual manera que los expertos emplazan a Douglas a revelar las situaciones referente a los acerca de los hallazgos que encuentran en sus excavaciones. Dios nombró a un especialista para el resguardo de la Verdad. A este experto le correspondía ser competente de acoger la realidad y autenticidad, igualmente mantenerla, conservarla, descubrirla en el descubrimiento y manifestarla a todos los hombres.

Allí fue cuan Dios creó la Iglesia sobre un hombre llamado Pedro y los discípulos, de esta manera  les dio al Espíritu Santo, especialista en la autentico y la verdad, a los fines que le socorriera a interpretarla, descubrirla, transmitirla y conservarla intacta, sin ficciones o hipótesis erradas.

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Jesucristo les dió a Pedro y los Apóstoles esta tarea, la cual paso también a sus sucesores, el Papa y los obispos en comunión con él, quienes también tienen el auxilio del Espíritu Santo para garantizar que no se van a equivocar en sus interpretaciones.

Asimismo, el Papa y los obispos poseen el mando y la gracia para mantener, predicar e descifrar la Palabra de Dios, esta labor privilegiada es denominada Magisterio de la Iglesia.

La iglesia, maestra de los hombres

La iglesia es la encomendada de resguardar a la población de Dios de los desvíos y equivocaciones, y de otra forma  garantizarle una función sin falta de la fe verdadera. La labor del magisterio está orientada a cuidar para que el pueblo de Dios persista en la autenticidad.

La palabra Magisterio proviene de la tarea que posee la Iglesia de ser Educadora de los hombres.

Las evidencias para conocer la Verdad

Así como el antropólogo John Douglas Douglas, no debe emitir ninguna hipótesis irreal, la iglesia no debe mentir con situaciones que no han sido reveladas por Dios, ya que el Magisterio de la Iglesia está a merced de la palabra de Dios y de ella proviene la sabiduría.

La Iglesia formada por todos los bautizados

De igual modo, la labor del arqueólogo se hace más sencilla cuando sus otros colegas hallan los restos son expertos, debido a que avanzan las conclusiones.

En este sentido la iglesia no consiste solamente en los rangos; el papa, obispos y sacerdotes, sino más allá, compuesta por los bautizados ella que constituyen una comunidad universal de defensa acoplada por Jesús.

Dogma

El término dogma, se puede conceptualizar como la totalidad del pueblo de Dios, ya sean creyentes, fieles, obispos y sacerdotes.

Ciertos dogmas en los que se considera como verdad manifestada por Dios son dos: La Inmaculada Concepción de María y la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

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Se dice que los dogmas son luces en la vía de la fe, lo irradian y lo hacen inequívoco. Si tenéis una vida recta, colindante a Dios, tu corazón y tu conocimiento estarán prestos a admitir dichos dogmas de fe. Relacionado a esto puedes también consultar cuáles son los dogmas marianos de la iglesia.

¿Puede equivocarse el magisterio de la iglesia?

Vale acotar, lo que en este artículo se mencionó en los primeros párrafos, donde se dice que   la iglesia, por exclusiva cooperación de Dios, es infalible, sin riesgo de error en su instrucción en el momento que exalta su proclamación  solemnidad e infinitamente la verdad en factor de fe y moral.

Formas de ejecutar la infalibilidad:

  • En cuanto al Colegio episcopal, el cual está conformado por los obispos, disfrutan de la gracia de infalibilidad cuando ejerce su magisterio en unión con el Papa, especialmente cuando participa en un cónclave universal.
  • El Papa disfruta de estas inflexiones cuando, como maestro y pastor superior de toda la feligresía, pregona de manera enfática y concluyente una verdad de fe o de moral.
  • El carisma de infalibilidad  se ejerce en el momento que la Iglesia plantea mediante su Magisterio superior un dogma, señal que se debe creer como descubierto por Dios para ser admitido.
  • Los fieles han de aglutinar sus sabidurías con sumisión y humildad.

El Espíritu Santo ayuda a encontrar la verdad

Gracias al socorro del Espíritu Santo, se ha ido entendiendo con más claridad la verdad mostrada por Dios.

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En la vida de la iglesia, sirve muy poco el incremento del  conocimiento, si Papa y los obispos son quienes la aprecian con claridad.

Entretanto, los creyentes cristianos deberán esforzarse para alcanzar la Verdad y emplearla en la vida, pero ¿De qué manera?, pues:

  • Compilando las pruebas que ocultan la Verdad.
  • Formándose. Estudiando y aprendiendo la santificada escritura y la Tradición.
  • Tratando de revelar lo que Dios te dice en las escrituras.
  • Investigando con cuidado las pruebas, deliberando cuál puede ser su significado. Oyendo y cumpliendo las lecciones de los expertos.

Esperamos que hayas disfrutado de este interesante tema. Nos despedimos citando a (Jn 8,31-32):

“Si os mantenéis fieles a mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; así conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”.

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