Esfuérzate y Sé Valiente (Reina Valera: Josué 1: 6-9)

¿En algún momento usted ha sentido temor o miedo por algún suceso de su vida? ¡Vea cómo fue que Nuestro Señor animó a Josué con un  Esfuérzate y Sé Valiente en un momento en el que todo parecía estar cuesta arriba!

Esfuérzate y Sé Valiente

Empecemos con definir qué es la valentía. El origen etimológico de la palabra proviene del Latín (una de nuestras lenguas romances) y es una suma de varias sus partes: De “valere” que es un verbo que se traduce en la permanencia de la fuerza y la salud, de “ente” que significa agente y de “-ía” que es un sufijo que se le otorga a una cualidad.

La valentía es, entonces, sinónimo de heroísmo, gallardía, firmeza. Es dejar el miedo atrás y seguir adelante a pesar de las circunstancias arbitrarias. Pero ¿Por qué Dios le pediría a Josué que fuera valiente? ¿Qué estaría sucediendo? ¡Sigue leyendo y lo descubrirás!

El término usado para esforzarse es jazaq, que implica una combinación de fortaleza moral y física. Este término también se origina del latín con el prefijo “ex-” que significa fuera de un sitio determinado, con la raíz “fortis” que denota fortaleza y con el sufijo “-o” que lo que implica es una acción determinada.

Josué

Este protagonista del pasaje mencionado de la biblia nació en Egipto bajo la opresión de un Faraón donde reinaba la esclavitud.

Moisés, que era combatiente de Nuestro Señor, designó a Josué como líder en sus principios como luchador en la batalla de Refidín en la que se enfrentó a los amalecitas. Esto se menciona en el Éxodo 17.

Josué nunca hubiera imaginado que se convertiría en el sucesor de Moisés, que era gran luchador y seguidor de la palabra de Dios. ¿Qué haría nuestro protagonista para ser merecedor de tan determinante papel en una lucha como la de conquistar la tierra prometida?

El Asistente de Moisés

Josué fue uno de los asistentes de Moisés  y era tal su dedicación, que cuando se reunía con Dios para recibir sus instrucciones, éste se quedaba al pendiente. Esto se menciona en el Éxodo 33: 11. Ahí se puede demostrar cuan devoto era, cuestión que determinaría lo que el Señor tenía deparado para él.

“Y hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien habla con un amigo. Después de eso, Moisés regresaba al campamento; pero Josué, su joven asistente, nunca se apartaba de la Tienda de reunión.” (Éxodo 33:11)

Así como Josué fue de entregado, obediente y seguidor de la palabra de Dios y elegido por él; de esa manera debemos trabajar nosotros para que sea Nuestro Señor quien nos designe para grandes cosas en las que salgamos victoriosos y triunfantes.

Su Cambio de Nombre

Jehová es salvación” ese es el significado del nombre “Josué” que fue designado por Moisés en algún momento. Era una forma de llamarse con mucho significado, y esto no se trata de ninguna casualidad porque después desempañaría un papel fundamental en la historia de la humanidad; tanto así, que lo recordamos con este pasaje hoy día.

Uno de los Doce

Nuestro protagonista de fue uno de los doce espías que Moisés mandó para que entrara a la tierra prometida a los israelitas: Canaán.

Y este, fue uno de los dos (junto a Caleb) que dio lo mejor de sí en su trabajo como informante. Y ellos dos, entraron en la tierra prometida. Los llamaron espías porque tan sigilosamente descubrieron secretos fundamentales para lo que necesitaba Moisés en esos momentos.

Cuando Moisés Partió

Moisés fue informado por Nuestro Señor acerca de su muerte (nótese el nivel de confianza que le tenía para avisarle acerca de tan radical suceso de su vida) cuando se avecinaba y fue así cómo este pensó en que necesitaría un sucesor y no hubo en su cabeza alguien más ideal, por sus esfuerzos devotos, que Josué.

“Entonces Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés puso sus manos sobre él. Los israelitas, por su parte, obedecieron a Josué e hicieron lo que el Señor le había ordenado a Moisés.” (Deuteronomio 34:9)

“Todo lugar que pisare la planta del pie”

Nuestro señor les había prometido a los israelíes que todo lugar cuanto pisaran sería suyo, entonces, ya muerto Moisés y designado Josué, este sería el que cabalgaría la batalla de conquista en la que se enfrentarían a muchísima gente que estaba en contra de los israelitas.

Tenían una considerable desventaja porque sus armas eran muy precarias en comparación con la de los heteos o hititas. Imagínese el miedo que sentirían los que no tienen fe al enfrentarse a situaciones en las que creen que no se puede hacer nada por un triunfo, pero al lado de Nuestro Señor todo es posible.

Los heteos eran considerados una potencia para el momento. Habían desarrollados herramientas de defensa muy avanzadas y por eso era tan atractivo que los israelíes ganaran para el momento. Hasta carros construyeron (muy sencillos y dignos de la época) para avanzar más rápidamente a la hora de luchar contra sus enemigos.

No solamente sería la tierra la que obtendrían, también una victoria de mucho desventaja que solo podría vencer la fe.

“Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.”

He aquí una de las afirmaciones que Dios les hacía a los israelíes. Todo sería suyo. Podían escoger por dónde empezar y la fe en nuestro Señor los conduciría, sin duda alguna porque lo había predicho, que ganarían para ellos.

los tiempos de dios son perfectos

Durante todos los días de tu vida, nadie será capaz de enfrentarse a ti. Así como estuve con Moisés, también estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. (Josué 1:5)

Canaán

Este fue el sitio en el que se tenía previsto hacer la conquista. Era un territorio donde poblaban los heteos o hititas en ese momento. Que como ya mencionamos, estaban dotados de adelantos y armas de última tecnología para ese momento. Eran ellos muy fuertes y guerreros capaces con una muy afanosa reputación.

Todo Cuanto Nuestro Señor Promete

Solo te pido que tengas mucho valor y firmeza para obedecer toda la ley que mi siervo Moisés te ordenó. No te apartes de ella para nada; solo así tendrás éxito dondequiera que vayas. (Josué 1:7)

Como ya hemos dicho anteriormente, si la palabra de Dios ofrece, también cumple. Ellos, a pesar de su desventaja de armamento, tenían una más importante e imponente: la compañía de Nuestro Señor.

Nada los derrotaría. Y así como a ellos los acompañó, también nos acompaña a nosotros en nuestras batallas diarias mientras tengamos fe.

Josué debía confiar en la palabra de nuestro Señor, sin titubeos ni desesperanza. Meditarla y orar día y noche para alcanzar su victoria para conquistar Canaán. La tierra deseada por todos los israelíes.

Palabras de Aliento

Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas. (Josué 1:9)

Nuestro señor y todos los que acompañarían a Josué lo querían fortalecido. La palabra nos muestra cómo lo alentaba a luchar con fortaleza.

¿Josué tendría miedo? Eso no lo podemos saber con certeza. Recordemos que era un ser humano, y a pesar de ser entregado a su fe y tener virtudes extraordinarias; podía tener pensamientos que lo estuviesen desalentando en determinados momentos.

Josué era atrevido, heroico, aguerrido y fuerte; pero también podía temer. Las virtudes de un hombre pueden ser gigantes, pero solo Nuestro Señor es perfecto.

Esfuérzate y sé valiente

Todos nosotros atravesamos por momentos en los que nos vemos menos fortalecidos y, por tanto, podemos llegar a estar dubitativos.

Pero Josué era valiente también (muchísimo) y esforzado. Eso lo demostró en su labor como espía con Caleeb. Él saldría adelante.

Pero él tendría la presencia de Nuestro Señor “A donde quiera que él vaya“. Constantemente lo estaba fortaleciendo con su palabra.

Cuando Moisés vivía, Nuestro Señor, le dijo lo siguiente: “Da tus órdenes a Josué, dale ánimo y valor, porque él pasará al frente de este pueblo: él le pondrá en posesión de esa tierra que ves.”.

Dios le otorga fuerzas a quien no las tiene y si este fue el caso de Josué, sí que lo hizo muy bien. De esta forma debemos confiar cuando creemos que no podemos más porque sí se alcanzan las victorias con fe a pesar de que el panorama parezca desalentador.

Esfuérzate y sé valiente

El Momento Decisivo y la Expresión “Esfuérzate y Sé Valiente”

“Esfuérzate y sé valiente, porque tú conducirás a los israelitas al territorio que juré darles, y yo mismo estaré contigo.” (Deuteronomio 31:23)

Y acá está la idea central de lo que Dios necesitaba de Josué en ese momento. Usted se preguntará qué clase de esfuerzo necesitaba del hombre que lideraba tan enorme batalla. Cualquiera creería que es la de la fuerza bruta, pero no hay nada más lejos que la de esa única realidad.

Dios necesitaba que nuestro combatiente tuviese fuerza espiritual a la hora de la conquista. La suficiente y enorme como para ganar porque de ella dependía la salida y el triunfo de nuestros israelitas. No había otra con más poder que esta: la verdadera y causante de todo el bienestar de la humanidad.

La Victoria

Solo por la fe a Nuestro Señor, Josué, consiguió la victoria. Alcanzó conquistar la tierra prometida. Los israelitas celebraron con Dios en su corazón y pudieron notar cómo la fuerza del liderazgo de esta fue causa del camino espiritual.

Reflexiones

Así como Josué pudo conquistar la tierra prometida de Caleb, vosotros podéis conseguir lo que deseáis con fe.

Esfuerzate y sé valiente

Cuando creamos que no hay motivos para seguir o tengamos miedo de avanzar, tan solo dejémoslo en las manos de nuestro señor, que nos responderá siempre con un “esfuérzate y sé valiente” para conducirnos al camino del bien y al triunfo que necesitemos.

Dios nos encomienda a hacer tareas cuando creemos en Él y en dentro de ellas está la de educarnos en su palabra, la de emprender buscando nuestro equilibrio espiritual, la de avanzar con pasos firmes y bondadosos.

Para todo lo que represente un reto está la palabra del Señor, está su amor que recae como la llovizna sobre toda la tierra, su compasión que perdona a sus hijos, su enseñanza que es la que nos presenta retos para conseguir la paz, la armonía, la justicia y el camino correcto.

Como no abandonó a los israelitas en su lucha por conquistar la tierra prometida y deseada, no nos dejará a nosotros vulnerables a los verdaderos males del mundo.

Pasaremos por circunstancias que no serán tan gratas, pero el señor estará allí diciendo una y otra vez “hijo o hija, por favor, esfuérzate y sé valiente” porque todos podemos salir de donde creemos que no están las buenas intenciones. Todos podemos contra lo malo porque tenemos a Dios en nuestros corazones.

Esfuérzate y sé valiente

Debemos hacer como Josué, que era humano y tenía temores (como todos), pero que aún así siguió, continuó, avanzó, corrió y venció la tormenta para llegar a conseguir la calma de todos.

Dios nos enseñó con su palabra que no importa cuánta altura tenga el reto, nosotros nos esforzaremos y tendremos fe. Confiaremos hasta el fin. Seremos los encomendados de Dios para actuar en función a sus deseos, estaremos siendo usados por él para hacer el bien sin mirar a quien.

Venceremos siempre porque su luz está iluminándonos todos los días de nuestra vida para que nuestro caminar sea correcto, sea provechoso, sea alentador.

En conclusión, querido lector, usted no debe dejarse vencer cuando esté en una situación de miedo o temor porque si tiene fe Dios lo salvará de ella porque Nuestro Señor y solo él tiene la suficiente fuerza y amor a sus hijos para quitar de sus vías todos los obstáculos que se atrevan a atravesarle.

A continuación un vídeo que explica de manera muy sencilla y didáctica cómo fue que Dios le dijo a Josué “esfuérzate y sé valiente”:

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