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La  cultura cristiana se  ha puesto en  manifiesto en diferentes campos de la humanidad, inicialmente en los ámbitos de las construcciones y la educación, donde la representación eclesiástica y el pensamiento cristiano dominaron buena parte de la vida de las personas.

Cultura Cristiana

Hoy es un legado tangible que se materializa en las infraestructuras de iglesias, templos monasterios, aparte de que sigue incidiendo, desde el punto de vista doctrinario, en escuelas, colegios y universidades en numerosas partes del mundo. En este post podrás documentarte cómo fue la evolución de esta cultura, desde la época medieval, y su incidencia a través de las diferentes épocas.

Cultura Cristiana en la edad media

El arte y el pensamiento se encontraban dedicados a la fe cristiana durante la Edad Media. En el arte prevalecía la construcción de edificios religiosos, como iglesias, catedrales e imágenes edificadas con el mismo fin. Sobresalían los modelos románicos (siglos XI-XII), esencialmente simbólico, y el gótico (siglos XIII-XV), con más tendencia a la naturaleza, pero en ambos sobresalía su extraordinaria belleza.

Respecto al pensamiento, los teólogos y filósofos medievales desarrollan la cristianización de la filosofía antigua (Aristóteles, Platón, etc.). La filosofía cristiana medieval toma el nombre de Escolástica, por el hecho surgir primeramente en las “escuelas”, las cuales fueron edificadas adyacentes a catedrales y monasterios.

Desde el siglo XII, el conocimiento y la ciencia se fomentan en las Universidades, por lo general de fundación religiosa, como las de Salamanca, Oxford, París, etc; lo que incidía notablemente en sus contenidos programáticos.

El filósofo y teólogo católico medieval más significativo es Santo Tomás de Aquino, que existió en el siglo XIII, el cual impartió conocimientos en la Universidad de París. Perteneció a la Orden de Predicadores, y se le considera el principal exponente de la enseñanza escolástica​​.

Cultura Cristiana

Paleocristiana

Como es de conocimiento universal, en Occidente, Roma es el foco y símbolo de la cristiandad, por cuanto en ella se originan las primeras expresiones artísticas de los paleo-cristianos, percibiendo una generosa influencia del arte romano en la arquitectura y artes figurativas. El estilo paleocristiano presupone una novedosa manera de concebir el arte, que pretende responder a una fe religiosa: el cristianismo.

Presenta dos períodos

  • Previamente al año 313, el cristianismo era una religión acosada. Hasta ese tiempo ocurren períodos de aguante con significativas persecuciones, como las de Marco Aurelio (165 d.C), Domiciano (81-96 d.C) o Nerón (año 64 d. C).
  • Luego del año 313, el Emperador Constantino suscribe el Edicto de Milán, mediante el cual el cristianismo es admitido como religión oficial, por lo que descendió significativamente la persecución por motivos cristianos.

Judeocristiana

El documento elemental del judeocristianismo es la Biblia, basada en las tradiciones judía y cristiana. Éste consta de dos partes: la Biblia Hebrea y el Nuevo Testamento.

La Biblia Hebrea se tiene que comprender por derecho propio y de acuerdo a la disposición original de su contenido. Relata la historia del develamiento de la relación íntima, entre el Señor y los seres humanos, en la vivencia del pueblo hebreo. Pacto o promesa.

Cultura Cristiana

El Nuevo Testamento es la continuidad y terminación de la profecía hebrea. En la vida y las instrucciones de Jesucristo, asimilamos que la relación de Dios con los seres humanos se prolonga a cada individuo, en todas las naciones del mundo. El cometido profético de Jesús fue transferir este mensaje a toda la humanidad. El Nuevo Testamento expande el pacto de la Biblia Hebrea a todos los seres humanos.

El judeocristianismo no es un suplente del judaismo ni del cristianismo. Es una forma de ver ambos, que hace hincapié en la continuación de las dos tradiciones. Así, el judeocristianismo no se encuentra sometido a las doctrinas judías o cristianas. Se emplea de la misma forma si uno piensa que Jesús es Hijo de Dios, el Mesías, o el último de los profetas hebreos.

Los cristianos no deberían desistir a su fe en la divinidad de Jesús, y asimismo, tampoco los judíos no deben admitir tal creencia para  conocer o beneficiarse de este paradigma. El judeocristianismo es una perspectiva que une a la persona y admite a judíos y a cristianos, aparte de todos los demás, tal cual son.

La noción principal del judeocristianismo es “el amor sin interés propio”, lo cual se puede conceptualizar como la conciencia de lo individual del otro. El mensaje medular de Jesús es enseñar ese amor, que es la terminación natural de la profecía hebrea.

Cultura Cristiana hebrea

La religión dominó todas las manifestaciones de la cultura hebrea. La negativa de simbolizar la divinidad estimuló la literatura y la consecuencia fue la BIBLIA, igualmente llamada Sagradas Escrituras.

El Antiguo Testamento está escrito por los hebreos. Trata de las costumbres y razonamientos morales de los israelitas. Después los cristianos añadieron el Nuevo Testamento con la venida de Cristo y los principios del cristianismo.

La primera discrepancia considerable, de la religión del pueblo hebreo con las otras del Cercano Oriente es que cree en un Dios único, el cual es justo y bueno y demanda de su pueblo la observancia de una moralidad. No posee figura humana ni tangible, eso quiere decir que no puede ser simbolizado.

El ser humano es inferior a Él, pues, aunque Dios lo creó a su imagen y semejanza como ser inmortal, él desobedeció sus mandamientos y se convirtió en pecador, por lo que debe ser castigado.

Otra diferencia es que Dios procede con los hombres y no por fuera de su mundo. Ello no quiere decir que no cayeran de nuevo en el politeísmo, cada cierto tiempo. Esta caída se generaba reiteradamente hasta que alguien (los predicadores) les daban esperanzas otra vez.

Cultura Cristiana oriental

Uno de los procedimientos del emperador Constantino que más repercutió en del mundo cristiano, fue su determinación, en el año 330, de transferir la capital del Imperio de Roma a una “Nueva Roma”, la ciudad de Bizancio, que es el punto más oriental del mar Mediterráneo.

La nueva capital, Constantinopla (Estambul actualmente), de esta manera denominada en honor al emperador, se convirtió igualmente en el foco intelectual y religioso de la comunidad cristiana de Oriente.

A lo largo de los siglos VII y VIII, tres centros orientales fueron dominados por la incidencia del islam, en su proceso de propagación; el único núcleo que permaneció sin tomar fue Constantinopla, bloqueada en reiteradas ocasiones, hasta que fue conquistada por los turcos en 1453.

No obstante, la batalla con los musulmanes no era solamente de tipo militar. Pues, los cristianos de Oriente y los partidarios del profeta Mahoma, procuraban incrementar su recíproca influencia en los campos de naturaleza filosófica, científica, intelectual e inclusive teológica.

Cultura Cristiana occidental

El cristianismo occidental es la sección del cristianismo o de las iglesias (conceptos no rigurosamente equivalentes) que se desarrolló a partir del cristianismo primitivo, en las zonas del Imperio Romano de Occidente, en el ámbito cultural de lengua latina (latina).

El rompimiento de la cristiandad occidental con la oriental, se manifestó en tenues elementos teológicos como el filioque o tradiciones litúrgicas como la clase de pan de comunión -con ázimo o con levadura-, la fecha de la Pascua, ​ o el empleo de imaginería escultórica, aparte de las representaciones esculturales; pero principalmente en el reconocimiento o no de los resultados jerárquicos del Primado de San Pedro.

Evolución geográfica

Los distintos rumbos de la Cristiandad latina, legaron casi en sus inicios, los del extinguido Imperio carolingio y los de la isla de Irlanda. A partir de allí, esta civilización marcharía gradualmente extendiendo sus horizontes al sur, al norte y al este, a medida que fue logrando, a lo interno, suficiente fortaleza y conexión (siglos XI y XII), para afrontar y entender dicha propagación de manera sólida.

La divulgación del cristianismo pudo ser un indicativo de esa diseminación.

Estudiando la trayectoria de forma general, puede proyectarse que los cuantiosos riesgos que circundaron la Cristiandad latina en el siglo X estarían asimilados, a medida que se fue esparciendo el cristianismo, que hallaría, no obstante, problemas para atravesar las fronteras de otros territorios (Bizancio e Islam), en los cuales se habían afianzado doctrinas o religiones distintas que se acoplaban y distinguían a estas zonas. (Ver artículo: Creencias del Cristianismo)

Así, el campo geográfico de la Cristiandad occidental a inicios del siglo XIII, constituiría, ese donde el cristianismo latino había arrojado raíces.

Evolución ideológica

A lo largo de la Edad Media, Bizancio no pudo lograr la unidad religiosa, ni unificar las expresiones religiosas de su entorno cultural, de manera tan diáfana como pudo lograrlo el Papa en el suyo, donde no existía otra sede patriarcal que debatiera el primado de San Pedro. Lo imperativo de traducir la Biblia al latín, confirió un gran reconocimiento a la versión de San Jerónimo (Vulgata).

La cristianización del norte y centro de Europa (conversión reinos germánicos, esclavos occidentales y húngaros) aumentó el área en el que se respetaba la autoridad del Papa. Ésta se fortificó principalmente a partir del siglo XI por la reforma gregoriana, que estableció las atribuciones del clero secular y regular, como categoría privilegiada de la sociedad feudal, instituyendo el celibato y una estructura eclesiástica jerárquica y focalizada.

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