Conoce las mejores oraciones para después de Comulgar

Las oración para después de comulgar, son conocidas por ser cortas oraciones que se usan luego de recibir la eucaristía. Por ello, descubre mucho más a continuación.

oraciones después de Comulgar

Oraciones para después de Comulgar

En esta oportunidad te traemos unas cortas pero poderosas oraciones, que puedes usar luego de recibir la eucaristía.

Acto de Fe

¡Querido señor! realmente creo que tú te encuentras en mí, en cuerpo y alma; lo afirmo como si estuvieras frente a mi. 

Acto de Adoración

¡Querido Cristo! Soy devoto a ti, y por ello adoro a la Virgen María, a los Ángeles y a los Santos, para mostrarte mi amor.

Acto de Acción de Gracias

Te doy mi eterna gratitud, querido Cristo, con toda mi alma. Virgen inmaculada, Ángel de la guarda y Santos en los cielos, eleven mi amor a Dios, nuestro Señor. 

Oración 2#

Te agradezco mi querido Cristo, por haber acudido a mis plegarias. 

Si me otorgas cualquier bendición, doy gracias por ello, y por este hermoso regalo entrego mi vida a tí y a nuestro Señor.

Amén

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

A Jesucristo

Amado Jesucristo, te suplico me fortalezcas, me resguardes y me pongas bajo tus alas; que tus ampollas sean el alimento que necesito, que calme mi sed y mi alma; que la sangre derramada limpie todos mis pecados; que tu sacrificio me otorgue la vida eterna y la santísima cruz sea la gloria. 

oraciones después de comulgar

Que en tu sacrificio encuentre la comida, la alegría y la salud. 

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

El coloquio con Jesús

Seguro muchos se preguntarán que es un coloquio, y para aquellos que no lo sepan, es la conversación entre dos o más individuos, de un tema en particular. En este caso, te traemos una conversación de Jesús con un muchacho, pero esta se incluye dentro de las oraciones después de comulgar.

Cristo: ¿Estas feliz de haber recibido la eucaristía?

Muchacho: Por supuesto mi señor, sonrió de dicha por tenerte en mi corazón. 

Cristo: ¿Desearías siempre que me encuentre contigo, como un amigo fiel?

Muchacho: Por supuesto que sí, mi santísimo Jesucristo. 

Cristo: Pues todo depende de ti, porque en mi corazón ya te amo. 

Muchacho: Es cierto mi señor, pero hay algo que impide que pueda estar a tu lado. 

Cristo: Nombralo hijo mío.

Muchacho: Te lo confesaré mi señor, son los deseos que guarda mi corazón. 

Cristo: No debes temer mi muchacho, porque eso es normal de sentir, y que puedes calmar con la comunión.

Muchacho: oh mi querido Señor, si es así procuraré comulgar todos los día, y con toda la fe.  

Cristo, resguarda mi alma de todo mal. 

Cristo, bañame y rodeame de pensamientos puros. 

Cristo, otorgame la fuerza para poder ser digno de ti. 

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

A Jesús Crucificado

Observame ¡Santísimo Cristo! arrodillado ante tu celestial presencia; te pido que me bendigas con fe, esperanza, caridad y la fortaleza de nunca ofenderte, ya que fuiste nuestro salvador, y con inmenso amor agradezco tu sacrificio en la cruz.

Alma de Cristo 

En esta oportunidad te traemos una famosa oración para después de comulgar, que seguramente has escuchado antes, y que su antigüedad se remonta al siglo XIV. Pero te recomendamos además, que esta oración puedes incluirla dentro de las oraciones después de la comunión.

Cuerpo de Cristo, sálvame

Sangre de Cristo, embriágame

Agua del Costado de Cristo, lávame

Pasión de Cristo, confórtame

¡Oh buen Jesús!, óyeme

Dentro de tus llagas, escóndeme

No permitas que me aparte de Ti

Del maligno enemigo, defiéndeme

oraciones después de comulgar

En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti,

Para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos.

Amén.

A la Santísima Virgen

¡Oh celestial Virgen! Madre de Dios, tú que trajiste al mundo al mesías, lo alimentaste con tu pecho y le diste el amor inimaginable de una madre.

Con ese mismo amor, bendice mi familia y mi alma; te suplico que limpies mis pecados, para poder servir a Dios de manera honrosa. 

Amén.

El coloquio con María

Al igual que el coloquio anterior, en esta oportunidad te traemos una conversación entre la Virgen María y el joven.

María: Tu cuerpo y alma han recibido a mi amado hijo; yo que lo ame con toda mi alma, tu ahora lo tienes en tu alma. Dad las gracias.

Joven: Por supuesto que sí, santísima Virgen, ¿pero de que manera debo agradecer?

María: Dándole todo tu amor, y respetando su sacrificio con buenas acciones. 

Joven: Es lo que más deseo mi querida Virgen, siempre estar a su lado. 

María: Miro a esos jóvenes que reciben a mi amado hijo, e inmediatamente le dan la espalda, no cometas ese error. 

Joven: ¿Cómo pueden hacer eso? ¿Ser merecedores de la presencia de Jesús, y dejarle caer?

María: Por dejarse tentar por las malas compañías; apenas terminan de comulgar, abandonan todas sus promesas.  

Joven: Yo prometo no ser de esos mi Santísima María, te ruego me des la fuerza para cumplir mi palabra. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

A San José

San José, es conocido por ser el Padre de Jesús, y por ello te traemos a continuación una corta oración para después de comulgar.

Protector y padre de Vírgenes, en cuyas manos te fue dada la crianza e inocencia de Cristo y la Virgen María.

Por ellos dos, Te ruego San José que limpies mis pecados, para servir a Dios casto y puro. 

Amén. 

Quédate Señor, conmigo

Esta plegaria del Padre Pío, es para que la uses luego de terminar la comunión, para que con ello seas bendecido por este siervo de Dios.

A continuación te dejamos un vídeo para que uses como guía, para que puedas rezar esta oración.

Himno Oración del Padre Pío (Quédate Señor conmigo)

Oración 1#.

Has venido a mi, 

como padre y como un ser amado.

Cristo, no me dejes caer.

¡No te alejes de mi lado!

Con este mundo rodeado de oscuridad

voy caminando errántemente.

Otorgame la fuerza y gracia

¡No te alejes de mi lado!

En este momento, 

que te tengo en mi corazón.

Que nunca deje de sentir este amor

¡No te alejes de mi lado!

Se mi guía en todo momento.

Tu, que con tu inmenso poder, quiero tener a mi lado por toda la eternidad. 

Sin tu amor, no tengo las fuerzas. 

¡No te alejes de mi lado Señor!

Hoy que acudo a ti,

con la esperanza fluyendo, 

¡No te alejes de mi lado Señor!

En el dolor y en la felicidad

se el aire que respiro,

hasta que sea momento de partir de este plano terrenal

¡No te alejes de mi lado Señor!

Oración 2#.

Quédate, Señor, conmigo, porque mi vida te necesita, porque me conoces y sabes que a veces no estoy para ti. 

Quédate, Señor, conmigo, porque necesito tu fuerza para no dejarme caer. 

Quédate, Señor, conmigo, porque eres el aire que respiro, y sin ti pierdo mi camino. 

Quédate, Señor, conmigo, porque eres mi linterna, y con tu presencia eliminas la oscuridad. 

Quédate, Señor, conmigo, para que con tu palabra, sepa guiarme por el sendero del buen camino.

Quédate, Señor, conmigo, porque quiero ser devoto a ti, y enseñarme mi amor. 

Quédate, Señor, conmigo, para ser merecedor de tu amor, y siempre amarte.

Quédate, Señor, conmigo, para que cada día mis lazos se fortalezcan. 

Quédate, Señor, conmigo, aunque se que no soy merecedor de tu amor, espero que mi alma y corazón sea suficiente. 

Quédate, Señor, conmigo, que con tu inmenso amor, me bendigas eternamente. 

Quédate, Señor, conmigo, que al recibir la eucaristía en mi cuerpo, sea merecedor de tu amor y confianza. 

Quédate, Señor, conmigo, para que en mi lecho de muerte, tu estés juntos a mi, y si no es posible, que por lo menos a través de la comunión mi alma se encuentre enlazada a la tuya. 

Quédate, Señor, conmigo, no pido tu celestial presencia, ya que no soy digno de él; pero ruego por tu amor en mi corazón, ¡Eso si te lo pido!

Quédate, Señor, conmigo, porque solo a ti te necesito, quiero tu bondad, tu corazón y tu gracia. Quiero tu bendición porque de adoro; y por ello solo pido amor y la habilidad de corresponder tu confianza por toda la eternidad. 

Amén.

Salmo del amor a Jesús

Un salmo, son un grupo de frases en forma de poesía que proviene del Antiguo Testamento, y se encuentran en los libros Sapienciales, comúnmente conocidos como alabanzas. Teniendo eso en cuenta, en esta oportunidad te traemos dos pequeños, pero poderosos salmos, que podrás usar en todo momento, pero también lo puedes incluir dentro de las oraciones después de comulgar.

Amor

Te amo como todos los seres celestiales y santos te aman, tú que estas en los cielos.

Querido Cristo, te amo y te adoro y espero que todos puedan conocer tu bondad.

Te amo por todos aquellos que no te aman y que dicen tu nombre en vano.

Te amo por aquellos que te dan la espalda y por aquellos que han roto sus promesas.

Te amo por por aquellos que han sido castigados, que jamás podrán gozar de darte amor a ti.

Adoración

Te adoro, Cristo nuestro Señor, en mi corazón, porque tu eres el mesías y nuestro salvador.

Te adoro, como todos tus seres celestiales que viven a tu lado en los cielos.

Te adoro, como los santos y Ángeles te adoran a ti, ellos que están siempre a tu lado.

Te adoro, como tu amada madre la Virgen María te adoro, con todo mi corazón.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Oración de la piedad

La piedad es un sentimiento que todo buen cristiano debe poseer, igual que la compasión. Por ello, te traemos una oración para que pidas a Cristo nuestro Señor, te llene con sentimientos amorosos y te guié en el camino del perdón.

Arrodillado a tus pies, oh mi querido Cristo, me dirijo a ti con todo mi amor, escucha mis plegarias:

Ojos de Jesús, mírame. Que con tu mirada podrás ver mi alma y podrás salvarme de la oscuridad. 

Labios de Jesús, háblame. Dime lo que debo hacer para purificarme. 

Oh pies de Cristo, guíenme. Que con su sabiduría no me alejare nunca del buen camino. 

Manos de Cristo, Bendigame. Que con su bendición el camino serás más claro, y alejara los pecados. 

Corazón de Jesús, ámenme. Al saber que tu amor me cobija, no querré otro amor. 

Brazos de Jesús, protéjanme. Sean mi escucho y alejenme de todo mal. 

Y a la gloria eterna, sean mi amparo. Que me encuentro en los cielos a tu lado, junto a la Virgen María, con los Ángeles y santos. 

Amén. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Oración de la confianza

Muchas veces sentimos que podemos flaquear, podemos perder la fe, y por ello esta oración la puedes usar cuando quieras sentir a Dios contigo, pero eso sí, pidiendo siempre con un corazón sincero y lleno de confianza.

Corazón de Cristo, en ti confío y por ello espero poder recibir la gracia que tanto necesito, para poder ser un buen devoto y merecedor de tu sacrificio. 

Con tu corazón, que te entrego a ti, te ruego que nunca me apartes de tu lado y que nunca me aleje del buen camino. 

Por tu corazón, que fue pisoteado, te ruego que mi corazón se llene de bondad y humildad. 

Con tu corazón, que fue maltratado, otorgame el poder de nunca ofenderte. 

Por tu inmenso corazón, concédeme el poder de ser siempre obediente a mis padres. 

Por tu corazón tan misericordioso, otorgame el espíritu de ser piadoso y poder cumplir con las tareas que me encomendaste. 

Que con tu amor tan puro, dame la fuerza de ser casto y bondadoso. 

Amén. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Oración del refugio en Jesús

Si sientes que ya no sabes que hacer, y que necesitas del cobijo de Cristo, pide con fe esta oración, y se te concederá.

Alma de Cristo, santifícame. Te ruego Cristo la fuerza para no pecar. 

Cuerpo de Cristo, sálvame. No permitas que nuestras almas sean manchadas por los pecados. 

Sangre del Costado de Cristo, embriágame. bañanos con tu amor y cariño.

Agua del Costado de Cristo, purifícame. Que con la presencia de Cristo, siempre estemos iluminados.

Pasión de Cristo, confórtame. Dame la fuerza para alejarme de las tentaciones. 

Oh buen Jesús, óyeme. Escucha nuestra plegarias santísimo y clemente Padre. 

Dentro de tus llagas, protegeme de todo mal. 

No permitas que me aparte de Ti. Nunca te alejes de mi lado. 

Del maligno enemigo, defiéndeme. Danos la mano para jamás caer en las tentaciones del diablo. 

En en el momento de partir, llámame, para poder estar siempre a tu lado. 

Para que con tus Santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración del temor y la esperanza

Si en algún momento siente que estas alejando del camino de Dios, reza esta oración con fe, que Dios te escuchara.

Querido Cristo, escuchad mis plegarias. 

Temo al demonio; por lo que iluminame. 

Tengo temor a los pecados capitales; y por ello ruego por tu gracia para no tentarme ante él. 

Temo estar en tu presencia; pero a pesar de eso espero que me obsequies la salvación. 

Tengo temor de las cosas malas en el mundo; pero ruego que con tu amor, no caeré en la tentación. 

Temo por esas malas personas; y por ello ruego que me apartes de esas situaciones. 

Espero, querido Cristo, subir a los cielos. Ayudame. 

Deseo siempre estar rodeado de la gracia de nuestro Señor padre. 

Deseo estar en la presente tuya, limpio y puro. 

Deseo no caer en los engaños de la vida. 

Espero nunca contar o tener presente, a malas personas. 

Te observo querido Jesús, tú que eres amado y venerado por los ángeles, los Reyes y los pastores

Te miro en los brazos de tu Santa madre, y en tu amorosa casa en Nazareth.

Me arrodillo por los milagros concedidos, y por tu sacrificio en la cruz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Oración de los propósitos

Esta oración también puedes incluirla dentro de las oraciones después de colgar, para que cuentes con la iluminación de Cristo en el camino que deseas recorrer.

Poderosa Oración para entender y desatar el propósito de Dios para tu Vida

Yo, que acabo de comulgar, y con ello te recibí mi querido Cristo. Ruego escuches mis plegarias. 

¿Pierdo la paciencia rápidamente? ¿Sufro de orgullo en mis decisiones? ¿Poseo mal carácter? Cambiare. 

¿Tengo mal comportamiento con mis seres amados? ¿Causo problemas a mis padres? Seré mejor.

¿He leído algún libro, novela o revista que tenga historias o imágenes que no cuente con tu aprobación? No lo haré más. 

¿Soy amigo de una mala persona? Me apartare, ya que Jesús es el amigo que siempre necesito.

¿Soy holgazán con el trabajo o la escuela? Mejorare

¿No soy riguroso con mis oraciones Dios? Cambiare y rezaré cada día de mi vida. 

¿Acaso gasto demasiado tiempo en malos hábitos, como el juego? Pues, me organizare y lo haré en el tiempo que corresponde. 

¿Poseo algo malo, que ya me han señalado antes? Daré lo mejor de mi, y tratare de mejorar. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Peticiones

Las oraciones después de comulgar te ayudan a mantenerte por el buen camino, y en esta ocasión puedes realizar la oración para las peticiones, para que ruegues a Dios y a Cristo, por su ayuda en tus momentos de necesidad.

Querido Señor, tu que una ves dijiste: Pedid y recibiréis. Y por ello hoy acudo a ti a pedirte:

Que todo el mundo te ame y conozca tu bondad:

Que bendigas al Papa, emisario tuyo en la tierra. 

Que nos honres con la presencia de más almas bondadosas, que transmitan tu palabra:

Aquellos que están en gracia, nunca caigan por el mal camino; y aquellos que sean pecadores, vean la luz y te amen. 

Que bendigas e ilumines a mis padres, y a tus mis seres amados, para que de esta forma todos te sirvamos de manera honrosa. 

Otorga la bendición a todos los que se encuentren encima de mi, y a los que se encargan de enseñar. 

Y para mí, solo pido 3 deseos:

Que nunca sea seducido por los pecados;

Que al momento de partir, sea lo menos doloroso posible; 

Y que mi alma sea recibida en las puertas de los cielos. 

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu santo; Un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Las palabras de Jesús

Muchos han escuchado de la palabra de Jesús, y en esta oportunidad te traemos entre las oraciones después de comulgar esta poderosa y hermosa oración.

Cristo le dice al corazón de aquel que recibió la eucaristía y con todo su amor le susurra:

¿Qué sentido tiene tener todo en el mundo, si al final no eres merecedor del cielo?

Observen mi sacrificio, yo que con vida humilde gane el amor del mundo. 

Bendecidos aquellos que cuentan con un alma libre de pecado, ya que ellos gozarán de la presencia de Dios. 

Sean garantes de sus oraciones, para que sean ellas las que los alejen del mal camino.

Aquel que reciba mi cuerpo, en su comunión, yo estaré en él y él en mi. 

Confíen en mi, ya que tengo la voluntad del cielo y la tierra. 

Sigan mis pasos, escuchen mis palabras. 

Si ustedes ruegan por algo, los escuchare. 

Mi sacrificio fue para que todos los que me amen, puedan caminar por el buen camino. 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: a un Dios en Tres Personas bendigo y canto.

Te Adoro, te devoto

Mi amado cristo, te adoro con total pasión:

Con mi corazón me arrodillo y dejo mi vida ante ti, 

Se mi vista, mi tacto y mi gusto. 

Tu que con tu palabra, has creado fe en el mundo;

No hay más verdad que la tuya, 

Tu que te sacrificaste en la cruz, 

salvando a la humanidad. 

Con mi fe creo y me confieso, ruego como un pecador arrepentido.

No observo, como tu discípulo vio tus llagas,

más por mi devoción, soy devoto a ti.

Dame el poder de siempre ser te fiel,

En memoria de la pasión de Cristo,

Con el pan que dio vida al hombre,

otorgame el poder de vivir en tu corazón;

Escucha mis ruegos, para que siempre goce de tu bendición.

Amén.

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