Conoce la oración de Jesús en el huerto de los olivos

La oración de Jesús en el huerto de los olivos revela uno de los momentos más tristes de nuestro Padre Salvador, quien abatido en el suelo tiene el más grande sentimiento de tristeza y angustia. Conoce en este artículo esta hermosa oración de Jesús en el huerto.

ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO

La oración en la agonía de Getsemaní

Nuestro Padre Salvador y Redentor siempre había orado por nosotros, pero luego de la última cena, luego de pedirle a sus apóstoles que oraran, Jesús se retira en soledad al huerto de los olivos y por primera vez ora por él. Es la demostración de mayor humildad posible, como Jesús, nuestro Dios deja de un lado todo su poder, toda su gloria, toda su divinidad y postrado en el suelo suplica a su Padre, sin embargo, en perfecta obediencia dice: “que sea tu voluntad y no la mía”.

Pasión de nuestro Señor

Luego de la última cena, Jesús siente la necesidad de orar de manera más intensa que nunca antes, se sentía triste abatido y angustiado. En el huerto de los olivos se postra abatido, este momento se reseña perfectamente en el Nuevo Testamento, en las escrituras de Mateo, capítulo 26, versículo 39:

Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. “

Había dejado a dos de sus amigos a quienes pidió que oraran también, sin embargo, el cansancio los dejó abatidos y a su regreso Jesús los encontró dormidos. Pero la traición no duerme y hacia planes con los enemigos. Pero Jesús lleno de amor y de inocencia acepto hacer suyos todos los pecados y decidió pagar Él todas las deudas, recibiendo olvido.

Es mucho lo que debemos  agradecer al Señor por su inmenso sacrificio, con él nos liberaba de nuestros pecados y de la muerte eterna. Cuantas veces vivimos momentos de profundo dolor y son solo la voluntad de Dios. Solo debemos imaginar la agonía de Jesús en el huerto de los olivos y su ejemplo como abraza la voluntad de Dios, sin poner objeciones, sin hacer juicios. Nuestra oración debe ser constante.

Tenemos que orar siempre, por nosotros y por la Iglesia; en oportunidades nuestra oración debe ser intensa y fuerte, sobre todo en los momentos más difíciles, dejar de orar es abandonar a Cristo, si lo abandonamos nos alejamos y quedamos solos, por lo tanto somos presa fácil del enemigo.

Debemos siempre orar a través de la Santísima Virgen, unir nuestro corazón al de Ella en Dios, cuando oramos de corazón estamos siempre alertas ante la amenaza del enemigo, quien no duerme. Si bajamos la guardia y dejamos de orar perdemos el gozo y la fuerza para combatir y dar testimonio de la verdad.

Oración de Jesús en el huerto

Jesús oró más de tres veces repitiendo la misma súplica a su Padre, pedía no sufrir el suplicio de la Cruz y mientras oraba, su angustia y su tristeza eran tan grandes que sudo sangre y empapó la tierra.

Para realizar la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos es necesario prepararnos mentalmente y preparar el lugar.

Preparación del lugar: Debemos cerrar nuestros ojos y contempla a Jesús solo en el huerto de los Olivos, sudando gotas de sangre.

Petición: Conozca, Jesús mío, la grandeza de vuestro amor y de vuestro dolor”.

Primero

Sal de la oscuridad y despierta, ven alma mía, mira cómo la alegría de los cielos se entristece, mira parece que teme la fortaleza de Dios, y siente hastío y tristeza mortal el que forma la delicias de los Ángeles. Ven a acompañar en su soledad y tribulación a quien es la fuente de la vida y de la dicha, en la frondosidad de un huerto de olivos verás prendido de pálidos reflejos de la luna cómo abatido en el suelo ora, suda sangre y agoniza tu Divino Redentor Jesús.

Todo este sufrimiento es por tu amor, se aleja en soledad de la compañía de sus Apóstoles, y postrado en tierra ora con humilde reverencia, ora tres veces al Padre celestial diciéndole: “Padre, si es posible, traspasa de Mí este cáliz; más que no se haga como Yo lo quiero, sino como Tú quieres”

Segundo

Nuestro Señor fue puesto en tan grande agonía, que comenzó a sudar gotas de sangre, ¿Qué es esto, Jesús? Si no te azotan ahora los verdugos, tampoco te ha puesto la corona los soldados, ni descubro clavos que te hagan sangrar ¿Por qué, Dios mío, este sudor de sangre, este dolor? Oh amado Padre mis culpas son las espinas, son mis pecados los verdugos que te atormentan, somos nosotros la pesada carga que te hace sudar sangre mi Señor, que precio elevado te cuesta mi redención y vida eterna.

Tercero

¿Qué puedo hacer para consolarte amado Salvador mío? Estáis solo, por favor acepta mi compañía?, por qué estás en el olvido, cuantas lamas desagradecidas quiero complacerte mi Señor. ¡Oh Jesús mío! De corazón deseo secar tu sudor, aliviar tu dolor con mis oraciones, no quiero que tu sangre caiga en el suelo, deseo que tu sangre caiga en nuestros corazones, para con ella suavizar su dureza y  podamos convertirlos en ti.

Amén.

Padre nuestro y la Oración final.

Fruto

Cuando hacemos la oración de Jesús en el Huerto de los Olivos y sentirnos parte del Evangelio, debemos detenernos en este pasaje de la vida de Jesús, en el cual se refleja una muestra inmensa de amor por asumir nuestras culpas, solo debemos verlo en el Getsemaní, revivir cada detalle y agradecer infinitamente a Dios, porque debemos afrontar la Pasión y Muerte de Cristo.

Oración de Jesús en el huerto de los olivos

De esta manera  aprendemos a amar, a perdonar y a corregir nuestra vida, debemos procurar antes de acostarnos recordar este momento de angustia y tristeza de Jesús en el huerto de los olivos, rezar un Padrenuestro por los agonizantes, pedir que se apiade por lo que mueren y pedir por nosotros.

De la oración de Jesús en el huerto de los olivos debemos rescatar el hecho de que la agonía de Jesús era realmente por cumplir la voluntad del Padre, debemos preguntarnos entonces si nosotros estamos decididos a cumplir la voluntad de Dios ¿por qué quejarme si encuentro sufrimiento en el camino?, debo seguir el ejemplo de Jesús, retirarme postrarme, llorara y orara solo, reconociendo su poder.

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