Cristianismo apostólico, todo lo que no conocías sobre este tema

En principio, se debe considerar  que la persona católica es cristiana, porque cree en Dios como su salvador y protector; sin embargo, a diferencia de los cristianos, también creen en la Virgen María, en los Santos y en la Santa Iglesia Católica. Esta es la característica principal del cristianismo apostólico, cuyas prácticas y creencias estaremos tratando en este artículo.

Cristianismo apostólico

Cristianismo apostólico, católico y romano

Lo primero que se debe considerar al abordar el tema, y a los fines de evitar confusiones, es tener en cuenta que el catolicismo es una división del cristianismo; es como sostener que toda persona católica es cristiana, sin embargo, no todo cristiano es católico, ya que cuando mencionamos la palabra “cristiano” nos podemos referir a protestantes, mormones, evangélicos, agnósticos, ortodoxos, anglicanos, entre otros.

Son numerosas las religiones que existen, cada una de éstas con creencias del cristianismo muy parecidas y sin diferencias marcadas, sobre todo en cuanto a algunas de sus doctrinas y ritos, lo que con frecuencia nos genera confusiones.

Asimismo, es innegable que son mayores las semejanzas que hay entre las dos que sus diferencias, pues tal como se ha referido, para ser católico se requiere ser cristiano, o mejor dicho, creer en Cristo, o sea, el cristiano y el católico tienen fe y aceptan a Jesús como su Salvador, igual que creen en la Santísima Trinidad.

Cristianismo apostólico

¿Por qué la Iglesia es católica?

La respuesta más directa a esta interrogante es muy sencilla: porque es universal. En el idioma griego καθολικός (katólikos) se traduce como “universal”, o sea, que se encuentra en todo el mundo.

Previamente a la Ascensión, Nuestro Señor les exhortó a sus discípulos que fueran por los pueblos del mundo a llevar su palabra y a convertir a sus semejantes en discípulos, al bautizarlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; orientándoles a cumplir sus mandamientos y trasmitiéndoles la promesa de que Él estaría con ellos hasta el final de los tiempos (Mt, 28, 19-20).

Esa orden del Señor fue asimilada a partir del rechazo de los judíos, y la diseminación de los apóstoles y discípulos por el mundo, reconocido en ese momento por todo el Imperio Romano. De esta manera, Pedro y Pablo conducen la fe a Roma, Santiago el Mayor la lleva a España, San Bartolomé a Oriente; con esta estrategia, cada uno fue obedeciendo el mandato del Señor.

Cristianismo apostólico

Al fallecer San Juan, próximo a finalizar el siglo I, se puede considerar que la Iglesia ya era Católica, o sea, “universal” para la humanidad conocida en esa época.

San Ignacio de Antioquía de esa manera lo señala en su carta a los esmirniotas, donde expresa, en las cercanías del año 110: “Donde se encuentra el obispo está la comunidad, de la misma forma como donde se encuentra Cristo está la Iglesia católica”. Esto nos señala también, que la Iglesia se halla incorporada como cuerpo místico de Cristo, a su cabeza.

¿Por qué es apostólica y romana?

Cristianismo apostólico, se conoce esta expresión y presenta dos características: como lo indicó el Papa Francisco en su momento, la iglesia es misionera porque de los apóstoles acogió el mandato del Señor de instruir a todo el mundo.

Pero igualmente es apostólica porque está instituida en la sucesión de los apóstoles, o sea, sobre los que el Señor envió (apóstol: “enviado”) que son los obispos, que instruyen, santifican y rigen la Iglesia que les ha sido encargada. Las iglesias “particulares”, o sea, de cada territorio, son completamente católicas por su comunión con la Iglesia de Roma que, como expresa San Ignacio de Antioquía, rige “en la caridad” a las otras.

A partir del ministerio de Pedro, el obispo de Roma ejerce el primado sobre los otros obispos. ¿Qué significa el primado? Que los demás obispos deben estar en comunión con el Obispo de Roma, al que, con el transcurrir de los tiempos, se empezó a denominar “Papa”. Jesús, luego de la triple negación de Pedro, le ratificó su ministerio expresándole tres veces “apacienta mi rebaño”, para afianzarle en su misión.

En conclusión, podemos indicar que la Iglesia es católica, o sea, es universal y apostólica, de allí Cristianismo apostólico, porque acogió de los apóstoles y sus sucesores una misión, la de instruir a todas las naciones sobre lo que Jesús les enseñó, y nos ratifica en la fe a través de un Pastor infalible; y es romana porque el apóstol Pedro seleccionó como sede apostólica a Roma, y los católicos que vivimos directamente dependientes a él poseemos el mismo ritual que llamamos latino. Es por ello que cuando una persona se confiesa católica, en realidad se intuye que es católica, apostólica y romana.

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