Descubre la sagrada oración de los fieles

La oración de los fieles, es aquella conexión, la cual hacemos en el momento de la eucaristía, conjuntamente con el celebrante, reforzando aquellos pedidos al Señor Dios de lo que necesitamos como comunidad. Aprovechando de, internamente, pedir por aquello que particularmente necesitemos. Te invito a continuar leyendo, de seguro te vas a reconfortar mediante esta oración.

Oración de los fieles

Oración de los Fieles

El arte de que esta eucaristía sea celebrada de la forma correcta, tiene su origen en lo que es la obediencia, lo cual es estrictamente fiel a las normas de la liturgia, en toda su plenitud. Debido a que esta es la forma precisa y la manera de celebrar las peticiones para la eucaristía.

Aquello que se ha asegurado desde el comienzo de la era cristiana, hace más de dos mil años, es lo que es la Fe de quienes son creyentes, siendo que los mismos se encuentran llamados como pueblo de Dios, a practicar la celebración y la oración de los fieles. Así como también el sacerdocio real y la nación santa.

La solemnidad de la Santísima Trinidad

El celebrante

Hagamos la Oración de los fieles a Dios, comunión de amor que nuestro Padre es, mediante su Hijo nuestro Amado Maestro Jesús, en la gloria del Espíritu Santo que hemos recibido.

  • Sea por la Santa Iglesia, con el fin de que, con su ejemplo y su testimonio, haga la manifestación, en cuanto a la eucaristía, de la unidad proveniente de Dios Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo. R: Roguemos a Dios
  • Por la Arquidiócesis de Piura y Tumbres: a fin de que siempre sea ella, tanto la casa como la escuela de la comunión, el lugar donde podamos sentir a quien es el hermano unido en fe y en la profunda unión de lo que es el cuerpo de cristo, que es la iglesia. R: Roguemos a Dios.
  • Por la semana que es Eucarística: a fin de que sea comprendida que la iglesia recibe, en lo que es la Eucaristía, la fuerza de tipo espiritual, que resulta necesaria a fin de que cumpla con su misión evangelizadora. Y que, de la misma forma, es la cumbre de toda la obra considerada como evangelización. R: Roguemos a Dios
  • Por todos aquellos que sufren: A fin de que, en unión con la cruz del Amado Jesús, sientan todo el amor que el Padre otorga, y también, la confortadora presencia del Espíritu Santo. R: Roguemos a Dios.
  • Por todas las familias, a fin de que se encuentren vivificadas sus vidas, tal como la Santísima Trinidad, por el gran amor de Dios. R. Roguemos a Dios.
  • Por nosotros, todos los que estamos llamados a la participación en lo que es la Comunión de Amor, que nos brinda la Santísima Trinidad, a fin de que podamos responder en todo momento, con la generosidad y el plan que Dios tiene en todas las circunstancias para que sean concretas en nuestra vida. R: Roguemos a Dios.

Celebrante
Señor Dios nuestro, por favor oye estas oraciones, que tus fieles te envían. Igualmente guíanos, por los caminos que son de tus designios, a fin de que, ante todo, seamos los hombres que, de tu gloria, nos convirtamos en alabanza. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Por la Santidad

Mediante la intercesión de todos los Santos los cuales reinan con Cristo, es que hacemos la presentación a Dios Padre, de esta oración de fieles dedicada a todos los hombres.

  • A fin de que todos aquellos esfuerzos nuestros, que son pastorales, tengan a la santidad como un motivo y un fin. R: Roguemos a Dios
  • Para que sea presentado en todo momento, la santidad tal como una exigencia, de lo que es el bautismo nuestro, como una meta que es posible de alcanzar con la ayuda de la mágica gracia de Dios, y como la única manera de vivir de forma auténtica, siguiendo el camino trazado por el Amado Maestro Jesús. R. Roguemos a Dios.

El Celebrante

Dale, Todopoderoso Señor, a tu pueblo toda tu protección, a fin de que sea reconfortado con la gracia tuya, para que logre el gozo de todos los bienes que, en el futuro, habrá de disfrutar acompañado de todos los Santos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Santo Padre

Fue sobre la roca de Pedro, que el Señor Jesús, deseaba edificar su iglesia, por esto elevemos ahora una oración por el Papa, que es el vicario de Cristo y sucesor de San Pedro. También por aquellas necesidades que tenga la iglesia y las de todos los hombres. Hacemos pues estas peticiones para la misa. Así que con fe digamos: R: Señor, escúchanos.

Hagamos oración de los fieles, a fin de que los pueblos y también las naciones, que se encuentran sufriendo los horrores de lo que es la guerra, logren recobrar la paz, y que, asimismo, obtengan toda clase de bienes. Además de que vivan, en todo momento, unidos con los lazos del amor. R: Señor, escúchanos.

Oremos por aquellos que son nuestros trabajos y también los planes pastorales, a fin de que los mismos sean una contribución a lo que es la obra de la “nueva evangelización”, en lo que será el tercer milenio de la fe. R: Señor, escúchanos.

Oremos por todos aquellos que se encuentran enfermos, así como también por los que están sufriendo, tanto física como también moralmente, a fin de que logren encontrar, tanto en nosotros, como también en todos aquellos cristianos, un apoyo que sea generoso y además solidario. R: Señor, escúchanos.

“Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote

Mediante el Amado Maestro Jesús, quien es nuestro Sumo y Eterno Sacerdote, y que es quien media entre Dios Padre y los hombres, es que estamos elevando nuestras peticiones, al Padre amoroso. A fin de que dirija nuestras vidas de acuerdo a su divino y amoroso Plan.

Para que el Espíritu Santo, renueve y mueva todos aquellos corazones de los que forman parte del sacrificio de la eucaristía, a fin de que hagamos una ofrenda permanente con nuestras vidas, al Señor Dios Padre, y a nuestros hermanos. R: Roguemos a Dios.

Así es que, movidos por el gran Espíritu Eterno, en el cual fue consumado tu mandato, mediante la cruz, y tu palabra fue esparcida por todo el mundo. A través de tu amado Hijo, el Maestro Jesús, para que fueras conocido, adorado y venerado por la eternidad, y se convirtiera en una oración universal.

Te pedimos que Santifiques a todo tu pueblo, y que todas las oraciones sean escuchadas, con ese abundante amor, que sólo emana de ti. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Por la familia

Oremos al Dios, nuestro Padre y Señor y de todas las familias del mundo, con mucha fe y esperanza digamos: R: Señor, renueva en tu amor a nuestras familias.

Por aquellos concebidos y no nacidos, a fin de que, mediante la legislación, nuestras autoridades siempre procuren trabajar, a favor de la vida humana. Por todos nosotros, para que tengamos el coraje de defender, ante todo, la vida humana, de aquellos que aún no han nacido. Desde el momento de su concepción hasta su saludable nacimiento, y en el transcurso de sus vidas. R: Señor, renueva en tu amor a nuestras familias.

Por todos los padres, para que sean llamados a enseñar las doctrinas que fueron dadas por el Maestro Jesús, mediante su amor y dirección, fomentando así la vocación cristiana, con la práctica del amor verdadero que proviene del Padre Dios Todopoderoso. R: Señor, renueva en tu amor a nuestras familias.

Los cuales nos llevan al descubrimiento, del profundo amor que por nosotros siente, y el cual vamos a replicar, tanto para nuestras familias, como para todo el prójimo. Siguiendo el mandato principal de “Amaos los unos a los otros, como yo os he amado”. R: Señor, renueva en tu amor a nuestras familias.

Igualmente, por los ancianos, quienes fueron los primeros en fundar a sus familias, con el fin de que sea reconocida la labor que hicieron. Luego entonces, sea dado a cambio, todo el amor que utilizó, para la fundación de su amada familia.

Por que no sean abandonados, ni maltratados, sino que contrariamente sean cuidados y protegidos, en esa edad tan vulnerable. Mientas les llega el día de su partida, hacia los brazos del Señor Dios Padre. R: Señor, renueva en tu amor a nuestras familias.

“Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Por los enfermos

Amados hermanos, levantemos nuestra oración de los fieles a Dios Padre Todopoderoso, por todos aquellos hermanos, que ahora se encuentran padeciendo alguna enfermedad. Y también, por todos los que padecen tantas necesidades humanas, para que logren sentir tu mágica presencia, y que, tu amor y bondad les abriguen. Roguemos a Dios.

Por todos aquellos que se encuentran sufriendo, por los que están enfermos, y por aquellos que ya están moribundos, a fin de que logren encontrar, en la comunión con Dios Padre Todopoderoso, lo que sea su fuente de Fe, esperanza y fortaleza, para pasar por ese trance, que ahora están viviendo. Roguemos a Dios.

Por todos los que ya partieron hacia la casa del Señor, para que gocen de la gloria eterna. Roguemos a Dios.

Oh Todopoderoso y eterno Dios, escucha nuestra oración de los fieles, y que con tu divina misericordia, visites a quienes están enfermos y necesitan de tu amor y consuelo. “Por Jesucristo Nuestro Señor Amén”.

Memoria de Santa María Virgen. Reina de los Apóstoles

Te presentamos, en esta Memoria de Santa María Virgen, Nuestras Súplicas oh Dios Padre.

Por todos los jóvenes, a fin de que, mediante el ejemplo de la Madre María, logren el valor para seguir el camino del bien, amor y bondad que el Señor quiere para sus vidas. Y que se haga la consagración de sus energías, para la construcción de un mundo más justo y lleno del amor, que predicó tanto nuestro amado Maestro Jesús. Roguemos a Dios.

Igualmente, por todos aquellos que, mediante las enseñanzas y ejemplo, están dando la predica de aquello que fue la evangelización, traída por nuestro Amado Maestro Jesús, cargada de Amor y bondad. Roguemos a Dios.

Oh padre amado, que mediante estas oraciones que tus hijos elevan, sea honrado el más puro amor, que la Madre del Amado Maestro Jesús, nos entrega, como si fuera nuestra. “Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

Solemnidad. El santísimo cuerpo y sangre de Cristo

El celebrante indica: mediante la unión que nos da la fe, al igual que la esperanza y la caridad, hacemos la oración al Señor nuestro Dios, a fin de que predomine la vida en Cristo y seamos capaces de celebrar la eucaristía, mediante el cuerpo y la sangre, de nuestro Amado Maestro Jesús, como lo fue el día de su última cena con sus discípulos.

Por la Iglesia, y el Pueblo de Dios, a fin de que sea celebrado con mucho amor, y fe. Aquello que es el sacramento que nos dejó el Amado Maestro Jesús, a través de la comunión de su Cuerpo y su Sangre, a fin de que se enriquezca con sus maravillosos dones. Roguemos a Dios.

Por nosotros todos, a fin de que celebremos la dicha, de compartir del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como un don que Cristo nos ha dejado como enseñanza, de amor, unión y familia. Compartiendo el pan y el vino de su cuerpo bendito. Roguemos a Dios.

Señor Dios, tú que nos alimentas, con aquellos que son los misterios del Cuerpo y la Sangre de tu hijo, el Amado Maestro Jesús, te pedimos que escuches nuestras oraciones y hagas que nos encontremos en todo momento, con la riqueza que tus dones nos regalan. “Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

Oración de los Fieles II

En cuanto a la liturgia que contiene la Palabra, se da culminación de una oración de los fieles, siendo que la misma también ha sido llamada “oración universal”, la cual es presidida por el sacerdote, el cual la inicia y también la concluye, bien sea en el ambón, o en la sede.

Asimismo, en la liturgia que se lleva a cabo en la sinagoga judía, se recitaban, a manera de letanías, las oraciones de los fieles que era de intercesión, siendo de allí, de donde ha debido nacer la costumbre practicada por los cristianos, de realizar algo que se asemejara a ello en el transcurso de la celebración eucarística.

Al parecer, dicha costumbre está remontada a tiempos que eran de los apóstoles, debido a que San Pablo ordenaba, que fueran hechas oraciones por todos aquellos hombres, de manera concreta por aquellos que son de los gobiernos, debido a que en 1 Timoteo 2,1-4 se indica: “Dios nuestro Salvador quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad”.

Asimismo, en las iglesias ubicadas en Oriente, esta oración de los fieles, hizo la adopción común, en cuanto a las letanías de intercesiones, para que fuera dicha por el diácono. Siendo que las mismas eran contestadas por el pueblo, con lo que es el conocido “Señor ten piedad”.

En cuanto a las Iglesias de Occidente, las mismas también tienen conocimiento de esta oración de los fieles. Luego en África, se encuentra atestiguada por quien fuera San Agustín, el cual solía finalizar sus homilías con una invitación, la cual era dirigida a Oriente, a fin de hacer la formulación al Padre Dios, de una cantidad de peticiones, a las cuales el pueblo daba su respuesta con el “Amén”.

Ubicación antigua de la oración universal

Para el siglo V, en cuanto a la liturgia romana, la oración universal se encontraba ubicada en la parte final de lo que es la liturgia, referente a la Palabra. Y al parecer, tenía una estructura que se asemejaba a las oraciones, que solemnemente corresponden, a los días Viernes Santo de la actualidad.

En lo relacionado con la actual liturgia, se practica es la oración universal, también llamada oración de los fieles, siendo que es el pueblo, el cual hace el ejercicio de tipo sacerdotal, donde el mismo ruega por todos los hombres.

13 Oración de los fieles

En cuanto a la Iglesia, efectivamente, se trata del Sacramento universal de salvación. Siendo así que, todos aquellos hombres, que logren alcanzar la salvación, lo van a hacer a través de la intermediación de la Iglesia. La cual, a su vez, va a actuar inmediatamente sobre ellos mismos, en el caso de que sean cristianos. De no serlo, la mediación es dada a distancia y solamente de una forma espiritual.

La sanación es mediante la gracia de Cristo

Esto es similar, a lo que es visto en el Evangelio, en donde algunas veces Cristo, procedía a sanar mediante el contacto físico, y en otras ocasiones lo hacía a distancia.

De cualquier forma, nadie puede sanar, de lo que es una profunda enfermedad del hombre, lo cual es el pecado, si no lo hace mediante la gracia de Cristo Nuestro Salvador. Siendo que, a partir de Pentecostés, hace la asociación con él mismo, de la amadísima esposa, la cual es la Iglesia, y sin la que no puede hacer nada.

Igualmente, en dicha oración de los fieles, quienes son los files laicos, hacen el ejercicio también del propio sacerdocio, que es el bautismal, en donde se encuentran unidos a Cristo el Sacerdote, haciendo su intercesión ante el Dios Todo Poderoso, por lo que son las necesidades de tipo espiritual, y también material de todos los hombres.

Resulta muy significativo el hecho de situarse, luego de lo que fue la reforma del Vaticano II, posteriormente a la despedida realizada a los catecúmenos, siendo que los mismos, al no encontrarse bautizados, no pudieron entonces unirse, a quienes eran el pueblo sacerdotal, ni tampoco ejercer ninguna mediación.

Iglesia mediadora en la Oración Universal

De acuerdo a esto, la iglesia, debido a su enseñanza y también mediante su acción, de manera muy especial, por lo relacionado a la oración universal, así como también, al sacrificio que significa la eucaristía, hace el sostenimiento de manera continua, de lo que es el mundo. Siendo que, le procura entonces a Cristo, una serie incontable de bienes, los que son materiales y también espirituales.

Siendo esto una convicción bien firme, la Oración de los fieles, la cual se encuentra reflejada, en la Carta a Diogneto, lo cual ocurrió en el año 200. La misma dice textualmente:

“Lo que es el alma en el cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma, está esparcida por todos los miembros del cuerpo. Y cristianos hay por todas las ciudades del mundo… La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido agravio alguno de ella. Porque no se deja gozar de los placeres. A los cristianos los aborrece el mundo, sin haber recibido agravio de ellos, porque renuncian a los placeres”.

“El alma, está encerrada en el cuerpo, pero ella es la que mantiene unido al cuerpo. Así los cristianos están detenidos en el mundo, como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo. Tal es el puesto que Dios les señaló, y no es lícito desertar de él”. (VI, 1-10).

Se trata de tener Fe

Sin embargo, en ocasiones nos convertimos en hombres de poca fe, y no nos atrevemos a pedir. “No tenéis, porque no pedís” (Sant 4,2). O si pedimos algo, y Dios nos lo concede, entonces le damos la atribución del bien que se ha recibido a diversas causas que son secundarias, sin que se pueda recordar que “Todo buen don y toda dádiva perfecta, viene de arriba, y desciende del Padre de las luces” (Sant. 1,17).

Indudablemente que, lo que se refiere a las religiosas, que son de clausura, así como también, lo que son los feligreses más humildes, de la misa diaria, y la Oración de los fieles, hacen mucha contribución poderosamente a lo que es el bien en el mundo. Al igual que los que son el conjunto de los prohombres y los políticos, que se encuentran llenando las páginas correspondientes a los periódicos, y también a las pantallas que se tienen en los hogares, que son de la televisión.

Inclusive, son los creyentes más humildes, los que producen mucho más influjo, en lo que se relaciona con la marcha del mundo. Es así que, solamente basta tener un poquito de fe para creer que así es.

Por lo tanto, al momento de hacer la oración de los fieles, hemos de ser muy conscientes, de que la Eucaristía, donde “la Sangre de Cristo se ofrece por los cristianos, y por todos los hombres, para el perdón de los pecados”.

Finalmente, tanto oraciones, como temas de sumo interés e importancia, te invito a conocer los siguientes:

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