Conoce ¿qué es el valor del perdón? y su importancia

El valor del perdón, representa una de las prácticas cristianas que posee mayor importancia para el ser humano, indistintamente de su creencia religiosa, ya que se erige como el escenario ideal que permite la reconciliación entre unos y otros, donde todo se conciben como hijos de Dios, en armonía con el Padre.

el valor del perdón

El valor del perdón

Ante este breve resumen, vale preguntarse entonces ¿Qué es el valor del perdón?, la respuesta es simple, pues solo es un acto sincero de liberación de cualquier sentimiento o acción contraria al orden natural y/o divino.

No obstante, la acción de perdonar, puede ser útil por una parte, para quien ofende, que desea liberarse de alguna culpa, pero también es útil para el ofendido, pues libera de potenciales sentimientos rencorosos nocivos.

Ahora bien, habitualmente se concibe el perdón con solo hecho de saber perdonar, pese a además está el hecho de saber pedir perdón, ya que esto conlleva de forma, a reconocer la culpa y el mal hecho a otra persona. Este término, en psicología, se le percibe como una capacidad individual liberadora, pues su práctica puede desencadenar efectos terapéuticos muy positivos.

Mientras que en el aspecto religioso, son muchas las corrientes que conciben en su doctrina, no solo el perdón, sino además, el arrepentimiento y el sacrificio. Inclusive, en lo textos sagrados, se refiere el perdón en forma de oraciones; donde el acto de perdonar puede ser dispuesto por medio de diferentes ritos.

¿Qué es el perdón?

En este sentido, se tiene que taxativamente, el perdón, se describe como aquel acto y el resultado de olvidar. Cuyas faltas donde puede aplicarse el valor del perdón, entre otras cosas, alguna ofensa que pueden ser algún insulto, una infamia, una condena perpetua, un arresto domiciliario; alguna deuda de tipo económica o moral. Pero además, se refiere a la indulgencia, o remisión de los pecados.

¿Qué piensas de pedir perdón?

El valor del perdón también puede venir de la mano de una sincera disculpa; por ser una concepción genérica, es posible aplicarla a diversos escenarios de faltas; es decir, es posible pedir perdón, no solo a un ser humano, sino además, a un grupo, organización, o a una divinidad. Dentro del conjunto de términos comunes, usados para pedir perdón, y que sin duda son parte del valor del perdón, son:

el valor del perdón

  • Lo siento.
  • Disculpa.
  • Te pido perdón.
  • Perdona.
  • Perdón propiamente.
  • Entre otros.

Significado

Además de lo anterior, el término de perdón, es posible asociarlo con otros significados, los cuales son usados en diversos momentos de la vida, a modo de una disculpa general, tales como perdón, no me percaté; o al interrumpir algún discurso, donde suele decirse, solo perdón.

Actitudes negativas contra el perdón

En cuanto a la actitud ante el valor del perdón, no siempre este es positivo, pues es posible que tenga lugar en el trato con otras personas, ante cualquier evento, o donde emergen sentimientos de envidia, de rabia, rencor o vengativos. Dichos eventos con rasgos carga negativa, pueden ser:

  • Cuando se malinterpreta algún gesto, como una sonrisa, mirada o gesto.
  • Si la imaginación y el egoísmo, se transforma en causa de resentimiento.
  • En caso de ofensas, por sentirse excluidos de alguna comisión o un reconocimiento.
  • En caso de sentir resentimientos por no ser invitados a algún acto o evento.

No obstante, también se debe tener presente, que algunos sentimientos negativos pueden tener lugar de forma mutua, por malas apreciaciones mal entendidas, por suposiciones, o anticipación de ciertos eventos. Donde se opta por no perdonar, en vista que tampoco se fue objeto del perdón por parte del otro. Pero, pueden darse actitudes positivas que ayudan al perdón.

El perdón para los cristianos

De acuerdo al Evangelio, se muestra la piedad a manos de Jesús hacia los pecadores de manera constantemente, ya que  los atiende repetidamente, los visita y entiende; acciones que le valieron algunas críticas por parte de los fariseos. Debemos destacar que a pesar de ello, Jesús les recriminaba, dando claras muestras de su infinita compasión y perdón.

Perdón de las ofensas

Sobre este aspecto, trayendo a colación el valor del perdón, un ejemplo vivo de ello es lo los descrito en Mateo 18: 21, donde habla el caso de Pedro, cuando se acercó a Jesús y le dijo: sobre la cantidad de veces que debía este perdonar a sus ofensores, que si basta con 7 veces, a lo que Jesús le respondió, no solo eso, sino hasta 70 veces 7.

En la comunidad de Jesús el perdón no tiene límites

Es así, como lo anterior se refleja en el siguiente párrafo bíblico: Si eso hará con las personas el Padre celestial, en caso de no perdonar con el corazón a cada semejante, según Mateo 18: 35, que hace referencia a la metáfora del siervo mal sano que se niega al perdón, y el Maestro Jesús le insta a asumir sus deudas con Dios.

Jesús perdona los pecados

De este modo, cuando Jesús observó la fe de estos, afirmándole a uno de ellos considerado como pecador, que ya estaban perdonados, evidenciado en Lucas 5:20.

Y seguidamente, Jesús se levantó y le dijo a una de las mujeres de la multitud condenada: que dónde estaban sus condenadores, a lo que esta dijo que nadie lo había hecho, y este le dijo, que entonces Él tampoco la condenaba, y le indicó que se fuera y no volviera a pecar.  Otra de las referencias acerca del valor del perdón, se pone de manifiesto cuando Jesús sanó a un paralítico.

Perdona nuestras ofensas

Una de las mejores y más sublimes muestras del perdón, la experimenta el ser humano a través del Padre Nuestro, donde incluso, simboliza la primera la oración que Jesús dejó como legado a la humanidad.

En este sentido, pese a que el hombre fue purificado por medio del agua bendita del  bautismo, el ser humano no deja de pecar; transformándose en este acto de rebeldía, en el Hijo pródigo, previsto en (Lc, 15, 11-32). Por ello, el hombre se reconoce como pecador frente a Jesús, según (Lc 18, 13).

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

De la misma manera, Jesús enseñó sobre el deber se ser perfectos como el Padre, según Mateo 5:48. Así como tener  piedad como el Padre, previsto en (Lc 6, 30). Cuyo fin es la unidad del perdón, que es posible solo al perdonarse mutuamente, tal como lo hizo el mismo Dios en Cristo.

El perdón de los niños

Es posible que los niños crezcan con alguna sensación de rabia o rechazo, donde nadie puede obligarle a perdonar a quien le profirió algún daño moral o físico. En cuyo caso está en su derecho individual de sentirte molesto si se portaron mal con este; aunque estos sean los padres o maestros.

Donde el valor del perdón para niños, supone uno de los sentimientos más difíciles de concretar. No obstante, debe trabajarse a los fines de lograr el perdón, pues gracias a él, todo ser humano puede convivir, a pesar de las diferencias, logrando con ello, superar el odio y sanar.

Finalmente, el perdón es capaz de liberar, pues despoja al ser humano de sus más pesadas cargas de resquemores, que no permiten la felicidad como la condición suprema de realización personal.

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