Descubre la definición y ética de los actos humanos

Aquellos actos que el hombre realiza con todo el conocimiento y la voluntad de hacerlos, es lo que se conoce como actos humanos. Siendo que en los mismos se encuentran involucrados una serie de factores relacionados con la moral y la ética del individuo. En la actualidad, cuando los valores morales se encuentran extraviados, es vitál que conozcas acerca de este tema tan importante. Continúa leyendo, seguro te vas a sorprender.

Actos humanos

Definición del Acto Humano

Se dice que aquellos actos, que deliberadamente proceden de la voluntad del hombre, son los llamados actos humanos. Lo mismo indica pues, que son los que se realizan con pleno conocimiento y voluntad libre. Siendo que, primeramente, en ellos está la intervención del entendimiento, debido a que no es posible, que se quiera o desee aquello que es desconocido.

Por lo tanto, mediante el entendimiento, es que se advierte el objeto por el hombre, y así hace la deliberación, si es posible y debe tender a eso o no. Luego de conocido el objeto, se hace la inclinación de la voluntad, hacia la razón por la cual lo desea. O en otro caso, se aparta del mismo, haciendo su rechazo.

Así es que, solamente en este caso, en el momento de la intervención de entendimiento y de voluntad, es dueño el hombre de sus actos. Y por tal razón, con responsabilidad plena de los mismos. Es así que, la valoración moral, es solamente posible en los actos humanos.

De igual forma, no todos los actos propios del hombre, se pueden llamar actos humanos, tal y como ha sido señalado. Es posible también indicarlos, mediante otros aspectos.

Hay actos humanos que son considerados meramente naturales, siendo las potencias sensitivas y vegetativas, en las cuales no es posible que el hombre, ejerza ningún control de tipo voluntario. Asimismo, resulta igual en los animales. Algunas de ellas son:

  • Nutrición.
  • Circulación de la sangre.
  • Respiración.
  • Percepción visual o auditiva.
  • Sentir dolor.
  • Sentir placer.
Los otros son los actos del hombre, que se tratan de aquellos que surgen de él mismo, pero donde se encuentra ausente la advertencia, es decir, son inadvertidos. Puesto que pueden surgir, por ejemplo: de locos, de niños de pequeño tamaño, o por total distracción: bien sea mediante la voluntad por una coacción física, o ambos casos, por ejemplo, cuando la persona se encuentra durmiendo.
El Acto Humano

División del Acto Humano

En base a la relación con la moralidad, es posible que el acto humano, sea:

  • Bueno o lícito, en el caso de estar conforme con la ley moral, como el acto humano de dar una limosna.
  • Malo o ilícito, que le producirá contrariedades, como por ejemplo mentir.
  • Indiferente, que es cuando no resulta ni conforme ni contrario, tal como, por ejemplo, el caminar.

Aún cuando se trata ésta, de la más importante división, es bueno también señalar que, de acuerdo a las facultades que hacen la perfección de los actos humanos, los mismos también pueden ser:

Internos: los cuales se realizan mediante las facultades que internamente tiene el hombre, tal como puede ser:

  • Entendimiento.
  • Imaginación.
  • Memoria.

Un ejemplo puede ser recordar un hecho pasado, o desear algo para el futuro.

Externos: es cuando, además, se produce la intervención de los sentidos, y órganos del cuerpo humano, tal como:

  • Leer.
  • Caminar.
  • Comer.

Elementos del Acto Humano

La Advertencia y el Consentimiento

Como se ha dicho, los actos humanos tienen la exigencia de que intervengan las potencias que son racionales, tales como la inteligencia y la voluntad. Las cuales son determinantes con sus elementos constitutivos, correspondientes a:

  • En la inteligencia la advertencia.
  • En la voluntad el consentimiento.

La Advertencia

La acción que va a realizar, o que ya se encuentra realizando el hombre, es percibida mediante la advertencia. Siendo que la misma, se puede considerar como plena o semiplena. Esto será de acuerdo, a la forma que sea advertida la acción, que puede ser perfectamente, o de una forma imperfecta. Por ejemplo, cuando el hombre se encuentra semidormido.

Resulta obvio, que es requerido para todo acto humano, dicha advertencia. De tal manera que, la actuación de un hombre que se encuentre distraído, y que en ningún momento advierta lo que hace, no se considera como un acto humano.

Sin embargo, no solo basta que sea advertido el acto, para que se considere moralmente imputable. Siendo necesario también, que exista la advertencia, en cuanto a la relación que tiene dicho acto con lo que es la moralidad.

Pudiendo ser, por ejemplo, que se advierta que se encuentre comiendo carne, pero que no se de cuenta, de que es tiempo de vigilia. Es así como se realiza un acto humano, pero, sin embargo, no se puede imputar moralmente.

Así es que la advertencia, se puede manifestar doblemente:

  • Advertencia del acto en sí.
  • Advertencia de la moralidad del acto.

El consentimiento

Se trata de aquel acto o aquellos actos humanos que se conocen previamente, y el cual lleva al hombre a quererlo realizar, en búsqueda de un fin específico. Tal como es señalado por Santo Tomás, se trata pues de un acto humano, el cual es voluntario y resulta ser “el que procede de un principio intrínseco, con conocimiento del fin”.

Dicho acto voluntario, con consentimiento, además puede resultar perfecto o también imperfecto, de acuerdo a como sea realizado, con pleno o semipleno consentimiento. Además, puede ser directo o indirecto.

El Acto Voluntario Indirecto

Se trata el acto voluntario indirecto, de uno de los actos humanos, y se define como aquel que, al realizar la acción, se produce la misma de manera directa. Pero que es seguido por otro efecto adicional, que no era pretendido, más ha de tolerarse pues se desprende del primero.

Al ejemplificar, con el caso de los militares, que, en guerra, para destruir al enemigo, bombardean, eso es voluntariamente directo. Sin embargo, deben tolerar lo que viene con ese acto, que es la muerte de inocentes, lo cual es voluntariamente indirecto.

Así es que, se trata de un acto, que va a generar un efecto bueno, y además otro malo. Por lo cual es llamado también, como voluntario de doble efecto.

Luego entonces, se requiere darse cuenta, de que no se ha realizado un acto para perseguir un fin doble. Como, por ejemplo, el caso de robar al rico para dar a quien es pobre. Tal como era el de Robin Hood, que realizaba sus acciones con un fin doble. Siendo un fin el de robar al rico, ese es el fin inmediato, y el darle el dinero a los pobres es el fin mediato. Así es que, no se trata de una acción con doble efecto, sino más bien de una acción que tiene dos fines, el propio y el ulterior.

Es bueno señalar, que se encuentran casos, en los cuales resulta lícito el que se realicen acciones en las que, conjuntamente a un efecto que sea bueno, le siga otro que sea malo. Así es que, a fin de que se considere lícito el realizar una acción de dos efectos, el voluntario directo es el bueno, y el voluntario indirecto que es el malo. Para esto se requiere de ciertas condiciones, tales como:

1.- Que la acción sea en sí misma buena. O en todo caso indiferente.

Por supuesto, nunca será lícito la realización de malas acciones tales como:

  • Mentir.
  • Jurar en falso.
  • Engañar a los demás.

Aún cuando con dichas acciones se puedan lograr efectos óptimos, debido a que nunca el fin va a justificar los medios. Es por ello, que no se puede hacer el mal, con el fin de obtener el bien. Así es que, con el fin saber si es una buena acción o es indiferente, será necesario saber su:

  • Objetivo.
  • Fin.
  • Circunstancias.

2.- Que el inmediato efecto producido sea el bueno. Y que sea solamente una consecuencia necesaria el malo.

Se trata de que el buen efecto sea derivado, de manera directa de la acción, y no del efecto como tal. Por ejemplo, el hecho de que para salvar la fama de una mujer se practica el aborto, es el primer efecto el aborto, más no sería lícito el hecho de matar al inocente, con el fin llegar al culpable. Puesto que en primer lugar está la muerte del inocente.

3.- Que la intención inicial, sea el fin bueno, esperando el resultado del efecto bueno, y no el malo, que será solamente tolerado.

En el caso de que se intente un fin malo, aún cuando sea mediante el bueno. Dicha acción resultaría inmoral. Debido a la perversidad de lo que es la intención. Dado a que un fin malo, solamente es tolerable, cuando resulta imposible de separar del bueno. Así sea con disgusto y desagrado.

Así es que ni siquiera ha de ser lícito el que se intenten los dos efectos, sino solamente el bueno. Surgiendo el malo por inseparabilidad del bueno.

4.- Que sea proporcionado el motivo para que se permita el efecto malo

Debido que el efecto malo, aún cuando se acompañe con el bueno, y se permita de una manera indirecta, siempre será malo. Materialmente, se convierte en el pecado material. Siendo que, no existe en él la voluntad de pecar. Por lo cual no es permitido, sin que haya una causa proporcionada.

Obstáculos al acto humano

Existen algunos factores que afectan a los actos humanos, debido a que impiden el conocimiento propio de la acción, y también la libre elección de la voluntad. Lo cual indica, a las causas que, de acuerdo al caso, pudieran hacer modificación del acto humano o los actos humanos, en relación a su voluntariedad o a la advertencia del mismo, y como consecuencia a su moralidad.

En algunos casos, dichas causas, van a afectar lo que es el elemento de tipo cognoscitivo, en cuanto a los actos humanos. Lo mismo se indica sobre la advertencia. En otras palabras, se afecta el elemento volitivo que es el consentimiento. Siendo que dichos obstáculos, inclusive, no podrán llegar al grado de que un acto humano, y se conviertan solamente en un acto de hombre.

Obstáculo por parte del conocimiento

La Ignorancia

Noción de la ignorancia: es entendido, que la ignorancia es la falta de conocimientos de algún tipo de obligación.

Se define en la Teología Moral, como una falta de lo que es la ciencia moral, de un sujeto considerado capaz. Lo cual indica, la ausencia de conocimiento en cuanto a la moral, que sería necesaria tener. Por lo que se puede distinguir de:

La Nesciencia: es la falta de conocimientos que no son obligatorios. Como por ejemplo, de la medicina para los que no son médicos.

La inadvertencia: se considera, como la falta de atención actual, a alguna cosa que habitualmente es desconocida.

El olvido: es la privación, de forma actual o habitual, a algún conocimiento que si se tuvo con anterioridad.

El Error: es el juicio equivocado acerca de la verdad de alguna cosa.

División de la ignorancia: lo que se refiere a la ignorancia, puede considerarse como vencible o invencible.

a.- Ignorancia Vencible. Se trata de aquella, que pudiera y debería ser superada, si se hiciera un esfuerzo razonable. Haciendo estudios, consultas, etcétera. Asimismo, se encuentra subdividida en:

  • Simplemente vencible, en el caso de poner algún esfuerzo a fin de vencerla, pero que resulte insuficiente y quede incompleto.
  • Crasa o supina, es en los casos de no hacer nada, o casi nada para salir de la misma. Por lo cual, proviene de un descuido grave de aprender, lo que son las verdades de la fe y la moral.
  • Afectada, se refiere a cuando no se desea hacer nada, para superar la ignorancia, con el objetivo de tener mayor libertad para pecar. Siendo que, se trata de una ignorancia considerada plenamente voluntaria.

b.- Ignorancia invencible: se trata de la que no es posible superar por el individuo que la padece, debido a que de ninguna forma la puede advertir. Por ejemplo, los aborígenes no pueden ver la ilicitud, de lo que es la venganza. O en otros casos, también porque su intento ha sido en vano, para salir de la misma, mediante los estudios o las preguntas.

Asimismo, es posible que se equipare la ignorancia que no se puede vencer, con lo que es el olvido o la inadvertencia. Este tipo de ignorancia, resulta ser dada en personas rudas e incivilizadas. Debido a que las personas que tienen preparación escolar, y humana, casi siempre pueden vencer la ignorancia.

Principios Morales sobre la ignorancia

  • En cuanto a la ignorancia invencible, la misma elimina la responsabilidad ante Dios, debido a que es de tipo involuntaria. Motivo por el cual no se culpa a quien tiene el conocimiento de nuestros corazones. Tal es por ejemplo, el caso de un niño pequeño, que no peca por no saber que ese hecho es malo. Resulta pues entendible dicho principio moral, considerando aquel adagio que indica “Nada es deseado si antes no es conocido”.
  • Luego entonces, la ignorancia vencible siempre es culpable, en un grado mayor o menor, de acuerdo a la negligencia para saber la verdad. De igual manera, que una responsabilidad es mayor, en cuanto a una mala acción que se realice con una crasa ignorancia. Y como consecuencia, es posible que se convierta en pecado mortal, si nace de descuidos graves.
  • Lo que se refiere a la ignorancia afectada, no se disminuye la responsabilidad, más bien se agranda, debido a que supone una malicia mayor.

Deber de conocer la Ley Moral
Tal como se ha visto, es posible que la ignorancia pueda, en algunos casos, eximir la culpa, y consecuentemente la responsabilidad moral. Más, sin embargo, resulta de conveniencia agregar, que también existe el deber de tener el conocimiento acerca de la ley moral. A fin de adecuarla a nuestras acciones.

Asimismo, dicho conocimiento no debe limitarse solamente a la niñez, o la juventud. Sino que también, se debe desarrollar a todo lo largo de la existencia del hombre. Haciendo una referencia especial, a lo que es el trabajo que en la sociedad es desarrollado por él.

Es de allí de donde deriva la concepción de moral profesional, tal como la aplicación de principios que son morales de tipo general, que se atañen a circunstancias que son concretas de un determinado ambiente.

Así es que, se considera como un deber, el hecho de salir de la ignorancia. Sobre todo, en lo relacionado con el campo profesional y también, en los deberes de estado que cada persona tiene.

Obstáculos por parte de la voluntad

En cuanto a los obstáculos, que se interponen en la elección libre de la voluntad, se tienen:

  • El miedo.
  • Las pasiones.
  • La violencia.
  • Los hábitos.

El Miedo

Se trata de una vacilación en el ánimo, que se tiene ante un mal, pudiendo ser presente o futuro, y el cual tiene influencia, en lo relativo a la voluntad de quien está actuando.

Generalmente, aun cuando sea grande el miedo, no procede a destruir lo que es el acto voluntario, a menos que se pierda el uso de la razón por su intensidad.

No se trata el miedo, de una razón suficiente, a fin de que se cometan actos humanos que resulten ser malos, aún cuando sea considerable el motivo, tal como por ejemplo, el salvar la vida propia, o de la familia. Inclusive se considera ilícito, el hecho de renegar de la fe, debido al miedo a ser castigado o a la muerte.

Contrariamente, en el caso de que aún con miedo, el sujeto realizare una buena acción, será mucho mayor el valor moral, que representa dicha acción.

En cuanto a la iglesia, a lo largo de su historia, se encuentran muchos casos de personas que han logrado superar el miedo, aún con su natural acción, de superar el miedo, y cumplir con la voluntad de Dios, tal como fue José de Arimatea, quien fue discípulo oculto de Cristo, debido al miedo que tenía a los judíos. Sin embargo no se rindió ni huyó cuando otros lo hicieron audazmente de Pilatos, venció su miedo y fue a reclama el cuerpo muerto del Maestro Jesús.

Las Pasiones

Hacen la designación de las emociones, correspondientes a la sensibilidad, la cual hace la inclinación a obrar o no obrar. Siendo que conforman, de forma nata el psiquismo humano, y constituyen lo que es el lugar de paso, entre lo que es la vida sensible y la correspondiente al espíritu. Se tienen como ejemplos de las pasiones a:

  • Amor.
  • Odio.
  • Deseo.
  • Temor.
  • Alegría.
  • Tristeza.
  • Ira.

De igual forma, en sí mismas son indiferentes las pasiones, más, van a convertirse en malas o buenas, de acuerdo al objeto al cual tiendan. Es por tal motivo, que han de dirigirse por la razón, y debe ser regidas mediante la voluntad, a fin de que no vayan a conducir hacia el mal y por consiguiente a malos actos humanos.

Es como, por ejemplo, el odio al pecado agrada a Dios, mientras que el odio al prójimo es considerado malo por el Creador. Es por ello que dependerá, su consideración de buena o mala, de acuerdo al fin último al que tiendan las pasiones.

La Violencia

Se trata de un acto humano, mediante el impulso de algún tipo de factor que es exterior, y el cual nos conduce a la actuación contraria a nuestra voluntad. Dicho factor puede ser tanto físico, por ejemplo mediante golpes, o moral, a través de halagos o promesas. Lo cual origina tanto la violencia moral como también la física.

En relación a la violencia física absoluta, es cuando quien ha sido violentado procede a oponer resistencia, sin poder vencer, lo que termina destruyendo la voluntad, a fin de que sea resistida de forma interna, para que no sea consentido el mal.

Mientras que la violencia moral, nunca hace la destrucción de la voluntariedad, debido a que, bajo ella, permanece el hombre en cualquier momento, como dueño de su libertad. En el caso de la violencia física, si se disminuye la voluntariedad, proporcionalmente a la resistencia que fue opuesta.

Los hábitos

Los hábitos, se encuentran estrechamente relacionados, con el consentimiento. Así como también, las costumbres que se han contraído mediante la repetición de los actos, y las cuales son definidas, como firme y constante tendencia, a que se actúe de una manera determinada. Siendo que dichos hábitos, pudieran ser buenos, los cuales son llamados como virtudes. O malos, que se consolidan como los vicios.

La Moralidad del acto humano

No se consideran los actos humanos, como una simple estructura, sino que se encuentran integrados por una serie de elementos. Y surge la pregunta: ¿En cuál de los mismos se ubica la moralidad de la acción? Siendo esta una interrogante clave, a fin de estudiar la ciencia moral.

Dicha pregunta tiene como respuesta, el juicio acerca de la bondad, o la maldad de un acto en cuestión, donde se precisa hacer la consideración de:

  • El objeto del acto en sí mismo.
  • Las circunstancias con las que están rodeadas.
  • La finalidad de que el sujeto se propone con dicho acto.

A fin de que sea dictaminada, la moralidad de la acción, se debe reflexionar antes acerca de estos tres aspectos.

El Objeto

Este es el dato fundamental, pues se trata de la misma acción del sujeto, pero que se toma bajo su consideración moral. Es de señalarse que el objeto, no es uno de los actos humanos y nada más. Sino que, además, se trata del acto mediante el que se califica moralmente. Siendo que un acto que es físico, es posible que tenga una diversidad de objetos. tales como, por ejemplo:

  • Matar, asesinar.
  • Defensa propia.
  • Aborto.
  • Pena de muerte.
  • Mentir.
  • Rezar.
  • Insultar.
  • Adular.
  • Bendecir.
  • Difamar.
  • Jurar.
  • Blasfemar.

Luego entonces, va a depender de manera directa, la moralidad de un acto, de lo que sea el objeto. Puesto que, si el objeto es malo, entonces será necesariamente malo también el acto. Mientras que, si es bueno, también así lo son tanto las circunstancias como la finalidad.

Tal como, por ejemplo, no puede ser lícito blasfemar, ni tampoco calumniar, ni perjurar, por más que sean demasiado buenas las circunstancias, o la finalidad de tal hecho. Siendo el caso que, concretamente toda acción resulta ser o buena o mala.

Moralidad de los actos humanos

Las Circunstancias

Noción

Una serie de factores, o también modificaciones, las cuales afectan los actos humanos, son aquellas que conocemos como circunstancias. Siendo que se consideran concretamente las que siguen:

  • Quien ejecuta la acción.
  • Las consecuencias o efectos que son seguidos luego de la acción.
  • Qué cosa: hace la designación de la cualidad que tiene un objeto. Por ejemplo, el robo de una cosa sagrada, o  también de una cantidad, como el monto de algo robado.
  • Dónde: se trata del lugar en el cual se ha realizado la acción. Siendo que un pecado en público, resulta ser más grave, dado el escándalo que se produce.
  • Los medios con los que se produce la acción. Si fue mediante engaño o mediante la violencia.
  • La manera como fue realizado el acto.
  • Cuando, fue realizada la acción, debido a que, en ocasiones, influye el tiempo en lo que es moralidad.

Influjo de las circunstancias en la moralidad

Se tienen circunstancias, las cuales atenúan lo relacionado a la moralidad de los actos humanos. Siendo circunstancias las cuales proceden a agravar, y finalmente, las circunstancias que proceden a añadir, otra cantidad de connotaciones que son morales a dicho acto humano.

Así es que, la actuación de un impulso, relacionado a una pasión, es posible de acuerdo al caso, que atenúe o que agrave, lo que es la culpabilidad. Teniendo en cuenta que, insultar a un semejante resulta de menor gravedad, que el insultar a cualquier persona que esté enferma.

  • Circunstancias, que agregan la connotación moral, referente al pecado. Suponiendo que solamente en un acto, sean cometidos dos o más pecados, que sean distintos de forma específica. Por ejemplo, robar el cáliz, implica dos pecados, el hurto y el sacrilegio.
  • Las circunstancias, que hacen cambiar la especie relativa a la teología, de lo que es el pecado, logrando pasarlo de mortal a venial, o viceversa.
  • Circunstancias que pueden agravar, o disminuír el pecado, sin que sea cambiada su especie. Resulta más grave, un mal ejemplo de quienes son niños que de quienes son adultos.
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La Finalidad

Se trata, la finalidad, de aquella intención la cual, tiene el hombre, en el momento que realiza un o varios actos humanos. Y es posible coincidir, o no con lo que se conoce como la acción. Siendo que no hay coincidencia cuando se camina al campo, que es el objeto, a fin de recuperar la salud. Mientras que si la hay cuando se emborracha, lo que es el objeto, con se fin de emborracharse.

En cuanto a la moralidad, lo que se refiere al fin de quien actúa, podrá ejercer su influencia de diversos modos:

  • Es agregado al acto bueno, una nueva bondad, cuando el fin de bueno.
  • En el caso de que sea malo, se vicia completamente la bondad de un acto.
  • Asimismo, al momento en que es indiferente el acto, con el fin será convertido, en bueno o también en malo.
  • Cuando el fin es malo, se agrega una malicia nueva, a un acto humano que es malo.
  • Cuando el fin es bueno, no se podrá convertir en buena alguna acción que fuera mala.

Determinación de la moralidad de los actos humanos

Se tiene como principio básico para que sea juzgada la moralidad que, para que una acción se pueda considerar como buena, necesita que también sus elementos lo sean, los cuales son:

  • Objeto bueno.
  • Fin bueno.
  • Circunstancias buenas.

Asimismo, para que el acto humano sea malo, basta que lo sea alguno de sus elementos. Debido a que el bien, tiene su nacimiento en la total rectitud. Mientras que el mal nace de un defecto.

Por lo tanto, es clara la razón, dichos tres elementos, se consolidan como una forma de unidad, la cual es indisoluble en cuanto a los actos humanos, y aún cuando solo uno de ellos, sea definitivamente contrario a la ley divina, si la voluntad hace su obra, aún a pesar de dicha oposición, se considera el acto moralmente malo.

La ilicitud de obrar solo por placer

Son muchas las consecuencias que se pueden tener mediante la ilicitud de obrar solamente por el placer. Siendo sus premisas:

  • Ha sido querido por Dios que ciertas acciones, se acompañen con el placer, debido a la importancia que reviste para la conservación de la especie.
  • Es por tal razón, que el placer no contiene en sí mismo la razón de un fin, sino que más bien, se trata solo del medio que facilite la práctica de dichos actos.
  • El hecho de colocar como un fin el deleite, tiene la implicación de trastocar, lo que corresponde al orden de las cosas señalado por Dios. Pues entonces, dicha acción se corrompe. Así es que, nunca será lícito el que se obre solo por placer.
  • Es posible la actuación con placer, más sin que sea el deleite lo que es la realidad que se pretende en sí misma.
  • A fin de que tengan rectitud los actos humanos, siempre será bueno referirlos a Dios, que es el fin último del hombre. Estando esto implícitamente, en el caso de que se excluya en algún acto lo que es la intención de ser del agrado de Dios, se convertiría en pecaminoso.

La recta comprensión de la libertad

Una de las propias notas que tiene una persona, se trata de la libertad, siendo que, mediante ella, se escapa el hombre de lo que es el reino de la necesidad, para ser capaz de amar, y también obtener el logro de sus méritos. Así es que se caracteriza la libertad, por los actos que son propiamente humanos.

Pudiera ser considerada, en ocasiones, la libertad, como una capacidad para hacer lo que la persona quiera sin que se pongan normas o frenos, siendo que eso se trataría más bien de corrupción en cuanto a la libertad, puesto que la verdadera libertad, tiene sentido y orientación.

Se trata pues la libertad, de aquel poder que radica en la razón, y también en la voluntad de hacer o no hacer las cosas. De llevar a cabo actos humanos por sí mismo, a través de acciones que sean deliberadas.

Aquella libertad la cual engrandece es llamada como de calidad, siendo la que hace grande al hombre. Puesto que la misma está hecha conforme a la naturaleza, que no debe ser entendida, como la inclinación de un orden biológico.

Debido a que es concerniente de forma principal, a la naturaleza que es racional, y se caracteriza, además, por la apertura hacia la verdad y al bien, así como también a la comunicación con el resto de los hombres.

Es decir, la libertad de calidad, resulta posterior a lo que es la razón, y es apoyada en ella, así como también hace la extracción de sus principios. De manera exacta, es contrario al concepto que erróneamente se tiene de libertad de indiferencia, en la cual la libertad se encuentra antes de la razón, y es posible que vaya de manera impune en contra de la misma.

Se trata pues, de la libertad que no se encuentra sujeta, a ninguna norma ni freno, y que hace la postulación de la autonomía, correspondiente a la indeterminación, éste es pues un libertinaje ilusorio que es inacabable, y también destructivo tanto del hombre como de su felicidad.

No son actos humanos

Los actos humanos, como hemos visto, son aquellos que surgen de una manera natural, y los cuales tienen su procedencia mediante las potencias vegetativas y también las sensitivas, de las cuales el hombre, no puede ejercer ningún tipo de control voluntario. Además, de que son comunes igualmente a los animales, tales como, por ejemplo:

  • La nutrición.
  • Circulación de la sangre.
  • Respiración.

Así como también, aquellos que proceden del hombre, pero que no son advertidos, como de los niños, por ejemplo. También aquellos que son a voluntariedad, y que sean por coacción física, o también ambos casos.

Es necesario destacar, que en la experiencia que es más elemental del ser humano, es producido un fenómeno, el cual es que sabe si está obrando bien o mal, que sus acciones pueden ser buenas o malas, y lo sabe debido a que su conciencia se encarga de decírselo.

Así es, esa voz interior la cual avisa, hay que procurar el bien y evitar el mal. Sin embargo, la conciencia no hace más que replicar, la traducción de lo que es la convicción, que previamente tenemos grabada en lo profundo, como una ley, a la cual vamos a someternos.

Por lo tanto, en el caso de obrar de acuerdo a la misma, estamos obrando bien, mientras que, si hacemos lo contrario, estaríamos obrando mal. Debido a que el ser humano es libre, sus actos humanos se producen debido a que es poseedor de una contingencia que es constitutiva, dado a que, el ser humano es:

  • Concreto.
  • Cambiante.
  • Circunstancial.

En este sentido, entendemos que, aquello que hace, puede o no hacerlo, o tal vez hacerlo de algún otro modo. Así es que, no totalmente las circunstancias determinan el actuar del mismo, sino que más bien, es posible asumirlas de una forma u otra, pudiendo ser más o menos.

Es por tal razón que, mediante los actos humanos, es posible que se logre como persona, o que también se malogre. Así como también se supere o se degrade. Siendo que, las acciones serán las que le desvelen o le encubran. Son entonces, autorreferenciales, puesto que se revierten sobre el sujeto, haciendo un modelado que puede ser para bien o para mal.

Otra característica correspondiente al obrar de los humanos, se encuentra en su singularidad, siendo que, se encarga de construir cada una de las decisiones, paso a paso. Por lo que en cada uno de sus actos humanos adquiere el compromiso de ser una persona completa.

Así es que cada uno de los actos humanos, de manera singular, hace el resumen de la vida de cada quien, y da la orientación o no, para el horizonte sobre su vocación.

Luego entonces, la conciencia moral, es la que permite darse cuenta, sobre los efectos que corresponden a la conducta particular del humano. Y también logra la inhibición, o el empuje para realizar los actos, bajo lo que es una compulsión, la cual es interna y pone límites a la libertad.

Por lo tanto, la libertad hace del humano un sujeto moral. Que, al momento de actuar de una forma deliberada, debe ser responsable de sus actos. Los actos humanos, que se realizan libremente, luego de pasar por el juicio de la conciencia, podrán ser buenos o malos desde el punto de vista moral.

Sin embargo, nunca pueden ser indiferentes, siendo que la bondad o la maldad de un acto humano, dependerá del objeto elegido. Así como de la intención o fin buscado, y de lo que puedan ser las circunstancias de la acción.

Dado a que para que el acto humano, sea moralmente bueno, nunca se podrá obtener un fin bueno, utilizando unos medios que sean malos. Puesto que ese acto terminaría siempre siendo malo, debido a que no se puede hacer un mal, con el fin de obtener algún bien.

Se tienen pues, factores o principios que se convierten en modificadores de lo que corresponde a la responsabilidad de los actos humanos, siendo los mismos:

  • La ignorancia, directamente afecta el conocimiento.
  • Pasión, hace la afectación del consentimiento de la voluntad.
  • Miedo, opone a la voluntad con un deseo contrario.
  • Fuerza, se emplea realmente la compulsión.
  • Hábito, la tendencia que se adquiere mediante la repetición.

Ignorancia

Como ya indicamos, se trata de la falta de conocimiento que es dada en varios grados. Siendo que una persona que tenga conocimiento, puede o no tener la obligación de tenerlos, tal es el caso, por ejemplo, de los profesionales de la medicina, que no necesariamente deben tener conocimiento de arqueología. Por lo cual, dicha ignorancia no reviste para ellos una tendencia en lo ético.

Asimismo, en relación a la culpabilidad de la ignorancia, que es vencible, la misma ha de depender, de la cantidad de esfuerzo que sea dedicado a fin de superarla, y a su vez esa cantidad de esfuerzo, dependerá de la importancia de la cuestión, y también de la obligación que se requiera de tener dicho conocimiento específico.

Pasión

Es entendido por pasión un movimiento, el cual es muy fuerte en cuanto a un apetito sensible, y que, clásicamente, se define, como el deseo y la concupiscencia. Sin embargo, lo más apropiado es la palabra pasión.

Es posible que las pasiones surjan, de una manera espontánea, antes de que haya tenido actuación alguna la voluntad. Al momento en que un objeto se presenta a los sentidos, cualquier apetito que sea sensible, va a mostrar una reacción de manera automática. Lo cual es a través de los sentimientos, que se producen repentinamente, tales como, entre otros:

  • Alegría.
  • Enojo.
  • Odio.
  • Congoja.
  • Vergüenza.
  • Compasión.
  • Disgusto.

Siendo que, al momento de presentarse estas emociones de una forma muy fuerte, se entiende tal situación por pasiones.

Miedo

Se considera al miedo, como la aprehensión a lo que es un inminente mal. Igualmente, pudiera tratarse de una emoción. Siendo que, en este sentido, se convierta el miedo en una de las pasiones, por lo que seguiría las reglas de la voluntariedad de los actos humanos, lo que se ve influenciado por la pasión.

De igual manera existe, además, el miedo intelectual. El mismo consiste en la compresión, de lo que es una amenaza del mal, y ante tal la voluntad, da una respuesta a fin de evitar ese mal, a través de acciones, que son racionalmente concebidas. Siendo que dicho miedo, se puede o no acompañar de cierto componente que sea emocional.

Fuerza

Como el poder físico que se tiene externamente, es como se conoce a la fuerza, la misma, hace que alguien proceda a realizar algo, contrariamente a su voluntad. Se trata pues, de aquel que cede a cualquier amenaza violenta, y que estuvo forzado. Aún cuando no se trate realmente de fuerza, sino más bien de miedo. En este caso la voluntariedad de la persona, se juzgará mediante las normas que más bien son del miedo.

Hábitos

Es posible hacer la definición del hábito, como una manera que es constante en cuanto al actuar. Siendo que la misma, se pudiera obtener, mediante una repetición constante de un mismo acto. Así es que, luego de adquirir el hábito, los actos humanos van a surgir de él, de una manera espontánea, y casi que automática.

En el caso de que alguien se proponga, que un hábito le sea asimilado de manera deliberada, se trata de que será un hábito voluntario en sí mismo. Y los actos humanos que resulten del mismo, igualmente en sí mismos se consideran voluntarios.

Luego entonces, de manera general, Santo Tomás y los escolásticos, tienen solo la consideración de actos humanos, como aquellos que sean libres y deliberados de la voluntad. De acuerdo a esto, tienen su basamento en lo que es el análisis de tipo psicológico.

En este sentido, un acto que sea libre, resulta ser voluntario, lo que indica que ha surgido mediante la voluntad del individuo hacia lo que es el fin, bien sea que se haya buscado o no. Por lo tanto, es aquel, que se ha desarrollado mediante la voluntad ante la bondad, que, de acuerdo al entendimiento, sea el objeto que se le ha presentado.

Asimismo, los actos libres, también, aún cuando no sean deseados, surgen de forma tanto intrínseca como extrínseca, mediante lo que es la determinación propia de la voluntad. Siendo aquellos, actos humanos que pueden o no ser producidos por la voluntad, aún cuando, todas las condiciones correspondientes al libre albedrío, se encuentren presentes a fin de llevarse a cabo.

Por lo tanto, se trata de aquellos actos humanos hacia los que la voluntad, no ha decidido ni por el objeto, ni por la disposición que tenga en ese momento, lo referido al temperamento. Ni tampoco, por lo que han sido los hábitos, sino más bien, que se determina por las condiciones que son propias, de ella misma.

Es posible que frecuentemente, sean invocadas las buenas intenciones, a fin de darle justificación a una acción, que de forma objetiva resulte ser mala. Siendo que es necesario notar, que dichas intenciones no solamente no van a transformar un acto malo, sino que es mediante la verdadera intención, que se logra informar el acto. Esto es porque no resulta fácil el hecho de discernir.

Tipos de Actos

En Resumen, se puede decir que son dos los tipos de actos humanos conocidos, siendo los mismos:

  • Actos humanos.
  • Actos del hombre.

Los dos, es el hombre quien los ejecuta. Más son varias las cosas que le diferencian, tales como:

En relación a los actos humanos, los mismos se ejecutan de una forma consciente y de manera libre. Lo que indica que es racionalmente,su origen está, en las facultades del hombre. Específicamente la inteligencia y la voluntad.

Se tratan dichos actos humanos, de lo que es el objeto material de la ética. Y además, son aquellos que se juzgan tal como, si son buenos como malos, a partir del punto de vista de la moral.

Luego entonces en cuanto a los actos del hombre, los mismos tienen la carencia de la conciencia, así como también de la libertad. Inclusive de ambas cosas, siendo un claro ejemplo de esto, lo que se refiere a procesos del cuerpo humano.

Así mismo, los actos del hombre, solamente pertenecen al hombre, debido a que él los ha procedido a ejecutar. Sin embargo, no se puede decir que sean propiamente humanos, debido a que su origen no se encuentra en el hombre como tal, sino más bien, en cuanto a la parte animal.

Por tal razón, estos actos no tienen moral, es decir, son amorales, por lo que no pueden ser juzgados desde el punto de vista correspondiente a la moral, tal como si son buenos o malos. Solo es posible este tipo de juicio con un basamento fisiológico.

Asimismo, se encuentra desde tiempos de Aristóteles, conectado a la ética, el tema que se relaciona con la felicidad. Siendo que la misma, es la actualización de las potencias que son humanas, lo cual indica, la realización en cuanto al ejercicio que se hace de las facultades y el resto de las capacidades que son del hombre.

Es por tanto que al momento del hombre poner en funcionamiento sus potencialidades, consecuentemente logra la felicidad. Siendo además este el propio fin del hombre, pues está hecho para ser feliz.

En cuanto a los puntos de vista, tanto psicológicos como filosóficos, la felicidad, resulta ser una consecuencia normal, en cuanto al funcionamiento del ser humano de forma correcta. Luego entonces se distinguen tres tipos de felicidad, las cuales son:

Felicidad sensible: que resulta la experiencia satisfactoria y de beneplácito mediante los sentidos.

Felicidad espiritual: es la que supera a la sensible, es obtenida por el funcionamiento correcto de las potencialidades del ser humano, en un nivel que sea suprasensible. Tal como:

  • Inteligencia.
  • Voluntad.
  • Amor.
  • Libertad.
  • Arte.
  • Virtudes.

Felicidad Profunda: ésta surge desde lo que es el núcleo de identidad personal. Se trata de una felicidad, que es más refinada que las otras dos, y solamente se puede percibir al momento en el cual el individuo, hace la captación de su núcleo propio, mediante lo que es un conocimiento tanto conceptual como matemático.

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Acto humano y acto del hombre
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