Conoce las pruebas sobre la existencia de Dios

Muchos asuntos filosóficos han salido a la luz para demostrar la existencia de Dios. En algunos casos, estas premisas tienen más aceptación que otras, pero en algún momento mantuvieron relevancia en este estudio. Descubre varias teorías sobre la existencia de Dios a continuación.

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Aspectos filosóficos y religiosos sobre la existencia de Dios

A lo largo de los años se han planteado diversas hipótesis acerca de la existencia del Altísimo en el mundo, con muchas puestas en tela de juicio por falta de veracidad o credibilidad. Hablar sobre este tema equivale a traspasar la frontera desde un punto de vista racional, hasta abarcar el propio mundo de las creencias.

Por otro lado es posible encontrar posturas en el teísmo y ateísmo, las cuales se contraponen notablemente a la existencia de Dios y no dan fe de ello. Asimismo, si te interesa conocer más sobre el hijo de Dios, puedes echar un vistazo a la muerte de Jesús, un suceso sin precedentes.

Los argumentos a favor y en contra sobre este tema son el pan de cada día en la cristiandad,  gracias a la ayuda de pensadores, filósofos y teólogos que enfocaron sus esfuerzos en estudiar su existencia. Quienes están a favor se valen de los elementos metafísicos, empíricos y antropológicos. Todas las alegaciones contrapuestas están adscritas bajo el método deductivo, inductivo y cuestiones empíricas.

A pesar que hay mayores razones para creer en la existencia de Dios, es cierto que no hay un concepto universal de él. Por ejemplo, las definiciones más vanas de Dios ni siguiera son tomadas en cuenta para conformar un único concepto loable que todo el mundo maneje.

Hacia el lado más occidental del mundo, el tema de la existencia de Dios es bastante delicado si alguien se atreve a indagar a favor o en contra. No obstante, en los últimos años se ha abierto la posibilidad de debates filosóficos al respecto, cuyos estudios son un tanto profundos.

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Definición de Dios

En la cultura occidental, el término “Dios” es equivalente a un ser supremo, que esta impuesto por el teísmo. Dicha entidad es superior a cualquier otro ser, incluso, superando los atributos del hombre.

El teísmo continuó planteando que es un ser perfecto, con todas las bondades encontradas en una máxima autoridad. Incluye cualidades como la omnisciencia, omnipotencia y ser la entidad de todo lo creado en el mundo entero. Asimismo, puede indagar mucho más sobre Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, toda su vida y obra.

Otros conceptos filosóficos han centrado la figura de Dios como un motor inmóvil o una causa que tiende a ser incausada. Es un ser tan superior que es imposible pensar en algo que él no haya concedido a través de su gran poder. En contraposición, el panteísmo no cree que Dios esté personificado, sino una autoridad más fuerte, con mayor presencia. Gracias al aporte de Spinoza y sus seguidores, han asociado a la figura de Dios a la propia naturaleza y sus principios.

De acuerdo a la cultura hindú, Dios es el único ser que no está aferrado a los cambios, o, en otras palabras, representa una entidad inalterable. Ese dios es llamado Nirguna Brahman, que es traducido a “Dios sin cambios, Dios sin cualidades”. La comprensión humana no alcanza a entender su procedencia, por tanto, para visualizar su figura hay que hacer un estudio mayor, para determinar si realmente tiene cualidades.

El postulado adwaita si siguiere la presencia de un Dios con muchas cualidades “Saguna Brahman” siendo alabado por todo un pueblo que bendice sus atributos. Entre los beneficios más importantes de esta entidad se encuentra la omnisciencia, la omnipotencia y la omnibenevolencia.

En las creencias más politeístas no se alaba a un Dios único Todopoderoso, sino a una serie de deidades por separado, cada uno con su propio beneficio especial. Por ejemplo, este hecho se halla en lecturas de Homero, Hesiodo y Virgilio en su mitología griega. Todos ellos con sus vicios y bondades humanas.

Mi concepto de Dios

¿Se puede demostrar su existencia?

La fe cristiana, desde el punto de vista de la teología protestante, indica que hay tres alternativas puntuales para determinar la existencia de Dios en el mundo, éstas son:

  • Revelación general: Predomina el uso de la razón, más allá de la fe cristiana que esté en juego. El raciocinio de las teorías permite aceptar o descartar todos los datos que se presenten sobre la existencia de Dios. Las conclusiones están basadas en la observación.
  • Revelación especial: Representa el contraste respecto a la general, ya que la fe en Dios es más fuerte que la razón. La pasión y muerte de Jesús toma un valor primordial, quedando sentado en los textos de las Sagradas Escrituras y los Evangelios. Si bien es cierto que hay certezas sobre la muerte de Jesús, no todo está comprobado, al igual que otros acontecimientos en relación a Dios. Un claro ejemplo de ello es la teoría de la Encarnación, de la cual no ha sido del todo aprobada por los teólogos.
  • Revelaciones privadas: Es introducida por la Iglesia Católica para asignar cada una de las advocaciones marianas que han ocurrido en el mundo. Están presentes gracias a las visiones de otros santos, con la figura de la virgen María, como el famoso caso de San Pablo. Los milagros tienen cabida en este sector, de la misma manera que otros eventos que no tienen explicación.

Revelación general

El catecismo impuesto por la Iglesia Católica es un evento auspiciado por las autoridades eclesiásticas, para que las personas, a través de la razón comiencen a seguir las buenas acciones de Dios, sus sacramentos y todos sus atributos. Por su parte, la Iglesia se ha esforzado bastante para afirmar cada una de las teorías puestas en tela de juicio, como las pruebas de Cinco Vías y Santo Tomás de Aquino.

Otras consideraciones cristianas remiten que la aparición de Dios puede demostrarse sin necesidad de determinar una sólida revelación. Los católicos son más interesados en defender esta postura, en que no se requiere de la revelación para indicar la existencia de Dios. El propio San Pablo indica que los paganos no tienen excusas en vincularse al ateísmo al creer que Dios no es una entidad verdadera e inexorable.

Punto de vista especial

La Biblia es el primer texto que no sugiere la existencia de Dios a través de pruebas razonables o metódicas. No es indispensable demostrar algo que es natural y evidente para los ojos del hombre, por ser el pionero de todo lo creado: los peces del mar, las aves del cielo y los hombres a su imagen y semejanza. A.B. Davison es uno de los defensores más vehementes de la revelación especial al asegurar lo siguiente:

“La idea que se maneja cuando el hombre conoce a Dios o alcanza comunión a él, es, de un tanto extraña, a completamente extraña, a lo que nos muestra el Antiguo Testamento. Dios habla y aparece; el hombre solo se limita a mirar y escuchar. Dios por primera vez se acerca al hombre para entablar su relación especial, hasta estipular los mandamientos. El hombre recibe las doctrinas de Dios para que se haga su voluntad.

“Jamás se acercó a Moisés con una actitud altiva para cuestionar la existencia de Dios, por ser el creador de todo lo visible e invisible. Este ser invisible se manifiesta directamente sobre ellos y están conscientes de su presencia”.

Si bien es cierto que la pasión, muerte y resurrección de Jesús, así como las apariciones marianas y otros milagros, del estilo Alexis Carrel con la Estatua de María en Londres, son objeto de análisis para los defensores ateos, para así solidificar sus bases y hablar con plena certeza sobre la existencia de Dios.

Pruebas de demostración

Tal y como se planteó en párrafos anteriores, son más los teólogos, filósofos y pensadores cristianos que tienen pruebas plenas sobre la existencia de Dios, al contrario de los ateos, que tienen sustento para demostrar lo contrario, aunque en la balanza ha pesado más la afirmación. Los ateos, están firmes en reseñar una imposibilidad lógica de la presencia divida, al alegar que algo inexistente no puede presentar tanto valor en el mundo.

La analogía de la llamada “tetera de Russell” explica que la carga de prueba siempre debe favorecer más a los teístas, que a los mismos ateos, respecto a la existencia de Dios. Para ello es pertinente recordar algunas palabras de Russel:

“Si yo impongo que entre la Tierra y Marte existe una vasija de porcelana que está girando alrededor del Sol, a modo de órbita elíptica, absolutamente nadie podrá refutar mi aseveración. Siempre me cuidara porque la vasija es tan pequeña que no puede ser vista por el telescopio más avanzado. Pero si yo dijera que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es un acto de arrogancia intolerable, por parte de la razón humana, se pensaría que estoy diciendo tonterías”.

Este ejemplo es muy importante por parte de Bertrand Russell, porque aplica la misma situación de la vasija pero adscrita desde los libros antiguos. El autor asegura, que si la vasija está apoyada por los textos, si se enseña todos los domingos como una verdad absoluta o si se instaura en la mente a los niños. Entonces, la vacilación sería un acto de excentricidad absoluta.

Así como en las matemáticas, la comprobación de resultados es vital en el estudio, lo mismo aplica para la no existencia de Dios, porque se supone que es un hecho atemporal, aespacial. Por ello, se vuelve un suceso imposible de revisar.

La complejidad que presenta el cosmos y la misma intensidad de la vida, son piedras angulares para determinar si Dios existió o los ateos siempre han tenido la razón. Nada de esto parece ser una acción del azar, pero a continuación se presentan los argumentos para la existencia de Dios y su contraposición.

Argumentos a favor

  • El primero de los argumentos a favor de la existencia de Dios es de carácter cosmológico sostiene que hubo una primera causa, un primer motor en el mundo. Este motor es conocido como Dios.
  • El argumento de Aristóteles, que refiere a Dios de manera similar al punto anterior, pero lo describe como el motor inmóvil. Esto quiere decir, bajo su concepción, que todo lo movible debe ser controlado por un motor. Por ende, todo lo que se mueve en el mundo requiere de una fuerza principal, el propio motor reflejado en Dios. Este motor tiene la particularidad de que no puede moverse con la ayuda de ningún otro; es único, el principal.  El motor de Aristóteles es un acto puro e inquebrantable, aunque sea invisible. Desde Santo Tomás de Aquino hasta Kant asemejan sus puntos de vista con el de él. El motor es capaz de mover a todos los astros y el cielo, hasta dar vueltas en círculo. El círculo, acorde a la cultura griega, no tiene principio ni fin. El motor siempre vuelve al mismo punto para ser perfecto. “Solo se puede conocer lo más perfecto sobre él mismo. A este primer motor no le interesa conocer otro más que no alcance su perfección”. Eso si, este motor no es infinito, porque la costumbre griega no está conforme con que exista el hecho infinito.
  • Las “Cinco Vías” de Santo Tomás de Aquino, que recibe un gran respaldo en las teorías impuestas por Aristóteles y Platón. En ella refiere un tanto sobre el orden de las cosas y del mundo entero. La frase más recordada de este proyecto es: “Hay un Dios, porque no hay reloj sin la presencia de un relojero”.
  • Aquella teología del universo, el orden de las cosas y la complejidad de la vida misma. La postura de un Dios creador se asemeja bastante a la teoría del creacionismo o el propio evolucionismo darwiniano.
  • El pensamiento ontológico en la existencia de Dios según San Agustín, que muestra a Dios como un ser superior que ni siquiera puede ser pensado por cualquier mente humana.
  • San Anselmo explica que todas las personas, incluyendo a aquellas que niegan a Dios, siempre tienen una noción de él, aunque no lo quieran reconocer, porque si no la tuvieran, entonces no comprenderían su contexto, ni lo que significa para quienes si creen en él. No es posible proceder a algo más allá que sea perfecto, que no sea Dios.
  • La dicotomía cuerpo-mente, porque hay que evaluar los elementos con relación a la materia y la propia existencia. Todo ello anexo con la existencia de Dios.
  • Cuando se defiende la teoría del teísmo sobre el materialismo, es un punto a favor para la existencia de Dios.
  • El argumento antrópico, basado en que nuestra existencia en el mundo no es concebible sin el planteamiento de Dios como un Todopoderoso.
  • El punto de vista en el argumento moral, porque no puede hablarse de un hecho de esta índole si un Dios no existiera.
  • La lógica, ciencia y ética están a favor de esta gran teoría, porque incluso cuando dejaron de imaginar que Dios existe, estas ciencias mermaron en su accionar. Para los ateos, requieren más coherencia para defender su situación.
  • Los postulados de Blake Pascual, al asegurar que la existencia de Dios es un suceso que se debe al azar. Explica que al no haber una certeza concreta de él, la razón siempre debe imaginar que si existe.
  • El pragmático William James intenta demostrar que Dios está presente en todas partes, con una hipótesis que sólo tiene validez en la vida de un verdadero creyente. Acá, la verdad gira en torno acorde a las creencias que manejan todas las personas que se aferran a Dios. Puede traducirse al método hipotético deductivo.
  • Los milagros atribuidos a Dios en muchos personajes de renombre en la historia universal.
  • El consenso universal en el que Dios tiene valor en el mundo sobrenatural. En el arte del paleolítico resultaban importantes los ritos como enterramiento. Además, hasta un 80% de la población mundial creía en Dios y en la vida eterna.
  • El sacerdote anglicano John C. Polkinghorne destaca por su firme posición en contra del evolucionismo darwiniano. Por primera vez en la existencia de Dios se habla del mal como un elemento oscuro y peligroso en la fe cristiana. La maldad puede traducirse a enfermedades como el cáncer, aunque el sacerdote se refiere a un Dios bueno. El mal es un costo de la autonomía, el querer hacer la maldad por convicción.

Para continuar con la idea de Polkinghorne, este hace mención de los procesos biológicos en el organismo, la capacidad de engendrar vida, de reproducir los genes. Las células son formas de vida que multiplican sus funciones y en todos los procesos bioquímicos, éstas pueden tornarse en malignas.

Por esta razón, defiende la existencia de Dios, al asegurar que no es una entidad indolente frente a la enfermedad, sino que la creación permite hacerse a sí misma. Para él, Dios siempre será merecedor de toda la gloria que profesan sus creyentes, al igual que la enfermedad, que no es algo gratuito.

  • Francis Collins, quien trabajó por mucho tiempo en el Proyecto de Genoma Humano y residente en Estados Unidos, no está en contra de su aparición, aunque científicamente sea una tarea titánica de demostrar. “Yo soy genetista, pero creo en Dios”.
  • Richard Swinburne, aplaude la labor de todos los científicos que se han enfocado en estudiar la estructura del universo desde el principio de los tiempos. Habla sobre la importancia de las leyes de la naturaleza como parte de la evolución y de la vida misma. “Creo que Dios debía tener una razón extraordinaria para ello. Que la materia tenga este tipo de respuesta es hermoso. Gracias a ello, seres finitos como nosotros podemos desenvolvernos muy bien en su mundo, su creación”.
  • Julia Hinde declara que la capacidad cognitiva humana supera con creces la teoría evolutiva, para que las personas con pleno raciocinio entiendan la complejidad de la vida. Michael Behe se suma al aporte de Hinde contra la teoría del evolucionismo, porque ni ella es capaz de determinar lo que aconteció desde el origen de los tiempos.
Tres argumentos a favor de la existencia de Dios

Testimonios en contra

Parte de estos argumentos se centran en la poca verosimilitud que tiene la existencia de Dios desde un ángulo racional. Otros prefieren objetar el poco sentido que tienen, las carencias de pruebas o el sentimiento subjetivo, gracias a los interminables milagros que se conocen. Asimismo, hay opiniones que llegan a contradecirse y a partir de ese instante pierden credibilidad.

Argumentos empíricos

  • Revelaciones inconsistentes, las que carecen de sentido para que la presencia divina tenga efecto en el mundo. En primer lugar, el primer síntoma del ateísmo es dudar de todos los estatutos escritos en la Biblia y los Evangelios. Las declaraciones más comunes de este sector se reducen en: “Dios existe exclusivamente porque está escrito acá, pero, ¿acaso este libro lo escribió el propio Dios? Por su parte, el hombre creyente responde: “No, este libro fue escrito por el hombre, pero revelado por Dios”.
  • La cuestión del mal, porque si Dios es omnipotente, la maldad ni el sufrimiento tendrían cabida en el mundo. La omnibenevolencia de esta entidad queda nula.
  • La teoría evolutiva de Darwin tiene más aceptación para los ateos, quien determina que los genes son responsabilidad de la evolución biológica de todos los seres vivos que ocupan el planeta. La selección natural se opone al creacionismo. Comprende un mayor énfasis en la estructura del ADN.
  • La parsimonia, que en todo momento presenta una oposición respecto a los fenómenos sobrenaturales que encierran la creencia en Dios. Estos agentes son tan redundantes que muchos prescinden de ellos. Si eso tiene una buena explicación, el sentido religioso o devoción por Dios tendrá mayor aceptación para los ateos.
  • Son muy pocos los testigos que han relacionado las apariciones divinas con los milagros. Únicamente pueden denotarse testimonios de eso en las Sagradas Escrituras. Los fenómenos sobrenaturales en la tierra tienen poca constatación. El mismo gremio de la ciencia ha expuesto: “Todos los cuerpos son negros, hasta que aparezca uno blanco. Por ende, Dios no existe hasta que aparezca, se haga tangible. Cualquier prueba subjetiva presentada a nuestros ojos será rechazada, los sentimientos personales o sentir su presencia para nosotros no es suficiente”.
  • Richard Dawkins escribió en El espejismo de Dios: “Cuando una persona sufre un tipo de delirio es conocido como locura. Cuando muchas personas sufren un delirio, se llama religión”.

Bases deductivas

  • En “El espejismo de Dios” aparece un segmento que relaciona la teoría del diseño, en la cual explica que tal complejidad del diseño presenta tal orden que alguien externo tuvo que haber trabajado en ello. Para efectos de la existencia de Dios, el diseñar toda la estructura él solo es una labor fantástica, pero tuvo que tener al menos un diseñador aparte. Por la falacia lógica, ofrece la determinación que Dios no ha creado la complejidad, porque siempre ha estado allí en el ambiente.
  • La omnipotencia vista como una paradoja, una contradicción. Quienes están motivados a estudiar este aspecto han formulado una pregunta muy general: “¿Puede Dios crear una roca tan grande que no pueda levantar?” o una más contundente: “¿Si Dios es lo suficientemente poderoso, puede crear otra entidad más fuerte que él?”. Los ejemplos siguen, como la imposibilidad de que Dios conozca a la perfección todos los átomos, su historia y ubicación, con más de 24 millones de años de antigüedad.
  • El dilema si el infierno existe o no. En este lugar permanecen las almas condenadas por todos los pecados cometidos. Su existencia es finita y está en contra de todas las deidades omnibenevolentes.
  • La paradoja del libre albedrío o la voluntad propia de tomar las mejores decisiones. Este argumento se opone con totalidad a la presencia divina de una entidad omnisciente, porque esto hace que el factor del libre albedrío en un Dios, se contraponga constantemente. Por ejemplo, si el Todopoderoso ya tiene un conocimiento previo a lo que refiere el futuro, los humanos deben corroborar tales afirmaciones divinas. En todo caso, la voluntad de Dios estaría obligada, por lo que un carácter omnisciente en el mismo no tiene cabida dentro de las investigaciones.
  • El contra-argumento en pleno sentido cosmológico, que explica la presencia de un inicio y un final. Las cosas no pudiesen existir en el mundo sin antes haber sidos creadas por algo o alguien. Por esto, genera un círculo en el que Dios es el creador del universo, que aparecería en un segundo lugar antes que la deidad en el mundo.
  • La prueba teológica no cognitiva, que generalmente aparece en la literatura sobre el término “Dios”. Al no haber pruebas suficientes sobre la existencia de dicho ser, es imposible identificar su procedencia.

Deducciones inductivas

Todas las premisas mostradas a continuación parten de un razonamiento inductivo. En caso que estés atravesando por una situación compleja, puedes acudir a la oración a Dios en momentos difíciles.

  • La postura atea-existencialista, la cual no apoya a un Dios noble y perfecto. Cabe recordar que el existencialismo parte de un punto interesante, en el que explican la existencia como un hecho anterior a lo esencial. Esto quiere decir que Dios es una entidad que está lejos de ser perfecto y sensible. En el texto “El ser y la nada”, de Jean-Paul Sartre, se explica a detalle este argumento.
  • La teoría de que Dios es un ser con ausencia de razón. Este argumento intenta revelar que el carácter omnipotente de Dios lo convierte en una entidad que no razona para actuar de distintos modos. Por ejemplo, la creación del universo no responde a un deseo, necesidad o anhelo de querer hacerlo. Más adelante esta hipótesis cayó en contradicciones, porque si el universo ya existe, da fe sobre la existencia de Dios.
  • Las religiones teístas que abarcan el Antiguo Egipto o la religión griega, están en franco declive en su faceta politeísta, por alabar a uno o más dioses. La inducción histórica establece que todas estas religiones son absurdas desde su punto de vista. F. Roberts hace una aseveración bastante polémica para sostener esta premisa: “Yo sostengo que tanto usted como yo somos ateos. Yo únicamente creo en un Dios menos que usted. Cuando usted por fin entienda la razón por la cual rechaza al resto de dioses, entenderá por qué rechazo al suyo”.
  • La famosa teoría del evolucionismo propuesta por Charles Darwin, para hablar de la gran semejanza entre el gen del hombre comparada con la del mono primitivo. Acá entra en juego la figura principal del homo sapiens como gran hallazgo entre los fósiles más antiguos. Con la folosofía del epicuro, Darwin determina que ni el propio Dios pudo haber creado a las avispas endoparásitas, aquellas que se comen las orugas vivas.

Elementos subjetivos

Por lo general, los pensamientos subjetivos están más ligados a la plena existencia de Dios, que en su contra. Muchos se basan en el testimonio de personas que fueron víctimas de eventos sobrenaturales o milagrosos.

  • El argumento testimonial, tanto de contemporáneos como de antiguos, que muestran a un Dios milagroso, pero que no es visible frente a sus ojos. Quienes no lo pueden ver, son los primeros en dudar de su procedencia.
  • El conflicto de varias religiones, por determinar lo que Dios es en su estado puro y lo que quiere para cada uno de los hombres.
  • El argumento de la decepción, cuando una persona implora una ayuda a Dios y no lo puede ver. Este sector está de acuerdo en rechazar la existencia de Dios si no provee de favores a sus siervos.

Ateísmo hinduista

En este tipo de creencia, la idea de un Dios creador siempre será rechazada. Sin embargo, acá se manejan varias corrientes. En primer lugar, un Dios impersonal no tiene cabida en el pensamiento hindú, pero si es posible observarlo en los efectos del budismo.

La doctrina sankhia

Tiene bastante semejanza para admitir que la existencia de un Dios creador no tiene sentido alguno en la religiosidad. Tampoco tiene lugar desde un punto de vista metafísico y así lo han enseñado sus múltiples escuelas con vehemencia.

De la misma manera, un Dios absolutamente inmutable no puede cambiar todo su entorno cada vez que lo desee. Por más que intenten derrumbar esta hipótesis, los libros sagrados de esta doctrina, manifiestan que un Dios perfecto no puede ser capaz de crear un mundo donde predomine el dolor y la enfermedad.

El postulado mimanso

Acá por más pruebas a favor de la existencia de Dios, el ateísmo mimanso parece no estar de acuerdo con ninguna de ellas, por su carácter contradictorio. Según ellos, no había necesidad de designar un autor para la creación del mundo tal y como lo conocemos. En los textos más longevos de la India estipulan que los dioses Vedas no tienen más trascendencia o no son comparables con los Mantras, porque estos últimos son capaces de repetir sus nombres a lo largo del texto.

Dimensión religiosa del ser humano

Desde sus orígenes, el hombre ha tenido bastante presentes pensamientos supersticiosos relacionados a la purificación, el infierno y el pecado. Existe una convicción bastante clara que existe un Dios creador de todas las cosas, de todo lo visible e invisible, el gran Dador de la vida.

Si bien es cierto que el politeísmo estuvo presente en los primeros años, con la alabanza a más de dos dioses, los grandes pensadores filosóficos están buscando las pruebas más radicales sobre la existencia de Dios, para imponerse en gran forma con los postulados del ateísmo.

Con el paso de los años el politeísmo fue derribado, al alegar que Dios era único, el gran fundamento de realidad y felicidad para todos los creyentes. La gran diversidad artística, religiosa y literaria han mostrado lo bueno y malo de Dios, la concepción del bien y el mal, la vida y la muerte, el inicio y el fin, el juicio final. Como estas manifestaciones testimoniales han estado allí a lo largo del tiempo, entonces Dios es un claro referente en lo que la cultura humana respecta.

Gracias a ello, la libertad religiosa se simplifica en la búsqueda real de Dios. Incluso, este hecho es tomado como uno de sus primeros deberes para estar más cerca de la verdad. Lo más reciente que se ha puesto en práctica es la negación de Dios por muchos ateos, hasta excluirlo de toda vida social, civil y moral.

El cristianismo asume un papel importante como el camino único y real para estar más cerca de Dios, presente en la oración y en las fiestas religiosas. Lo aprueban como el Verbo Encarnado, que bajo al pueblo de Israel convertido en hombre, Jesús, para salvar a toda una nación del pecado al entregar su cuerpo en la cruz.

De las criaturas materiales a Dios

Todas las alternativas que conducen a la existencia de Dios verdadera, son a través de muchas “demostraciones” que aseguran su permanencia perpetua en el mundo.

Ahora bien, este acercamiento no puede conducirse desde la arista matemática o desde la ciencia, sino desde todos los argumentos filosóficos posibles por entender. En función del grado académico de la persona, esta será capaz de descifrar los enigmas filosóficos convergentes y convincentes que hasta la fecha se han presentado a favor de Dios.

Las vías de acercamiento hacia Dios tocan aspectos concretos que se apegan lo máximo posible a la realidad. Para ello hay que partir del conocimiento de la belleza del mundo, del propio devenir histórico y del orden, para analizar a Dios como el ser más perfecto de todo el universo. La riqueza de Dios hace que ninguna de estas vías, por más concretas que sean, muestren una imagen palpable de Dios para contemplar.

Para que la existencia de Dios sea más una realidad que una mentira inventada, grandes obras como “Cinco Vías” de Santo Tomás de Aquino recopilan información destacada, proveniente de cientos de filósofos que mencionan la presencia divina en la tierra. No es un texto sencillo de leer, porque sus lectores deberán tener bastantes nociones de metafísica para descifrar todos los mensajes.

Tomás de Aquino plantea que las primeras dos de las cinco vías no pueden proseguir desde el pasado hasta el infinito, porque cada una de ellas no trabajan de forma independiente, sino a causa del primer motor o motor principal. La tercera vía es un ente que no posee condiciones algunas, con la limitación de los entes naturales.

La cuarta vía propone estudiar el grado de perfección que tienen todas las cosas sobre la tierra, pero cada una de ellas tiene una fuente que origina tal belleza y perfección. Por último, la quinta se encarga de visualizar el orden mediante la aplicación de la ley.

Hasta los días más actuales, son vastos los autores que se han referido a la existencia de Dios en todos los textos posibles, escritos en diversos idiomas. Sin embargo, estos artículos son ambiguos de entender, si no hay un conocimiento previo de filosofía para definir los conceptos desde el ángulo más realista. La metafísica propone que, todos los hombres para hallar la existencia de Dios, tendrán que hacer una ascensión desde todas las cosas visibles hasta llegar a las invisibles.

Las doctrinas de Dios no son tan complejas como parecen, porque basta usar un poco el sentido común para asociar la existencia de Dios a la belleza, a las maravillas del mundo, a un lugar sin caos, donde predomina el orden, a la naturaleza, al hecho de agradecer todos los días por un día más de vida, a una nueva oportunidad de mejorar, al bien y al amor que siempre reina sobre el odio y el mal.

Todas estas razones están superpuestas a las pruebas científicas de la existencia de Dios, sin conocer en exceso sobre la metafísica o la exploración minuciosa de la filosofía.

El párrafo anterior es importante para entender que la existencia de Dios puede manifestarse en múltiples formas y es una verdad que aparece al final de las “Cinco Vías” de Tomás de Aquino, al afirmar “Y esto es lo que a todos llaman Dios”.

Pese a que los grandes pensadores indican que los humanos no pueden llegar hasta los secretos más ocultos de Dios, es cierto que cualquier intelecto puede comprender su existencia. Al mismo tiempo, las Sagradas Escrituras están allí para explicar el porqué de su presencia, con los mejores detalles posibles.

Relación con el espíritu humano

El ser humano tiene muy claro su papel en el mundo, al igual que su vinculación con otros seres vivientes y la propia naturaleza. Gracias a su poder de razonar, se sabe único en su especie, capaz de reflexionar sobre sus propios aspectos, para mejorar una sociedad. Con su libertad y pleno ejercicio de voluntad, defiende su permanencia en el cosmos. La cultura religiosa en tiempos antiguos ha determinado que el humano siempre será dependiente de Dios, por ser su creador, el motor principal.

Los textos indican que el humano siempre está en camino a Dios con sus buenas obras. Aunque hay otros rumbosque parten de la experiencia existencial: “Con su acercamiento a la verdad, a la belleza, al bien, el orden, con su sentido de bien y libertad, con la voz de la conciencia. Cada uno de estos ejemplos son dignos de su alma universal”. (Catecismo 33).

Dios es una conciencia moral que constantemente vigila o aprueba que cada ser humano sea participe del bien y juzgar y condenar a quien acciona con toda maldad. La voz de su conciencia es su mensajero, que dicta lo mejor que cada cristiano puede hacer para gozar de su misericordia  Todo lo dicho parte de cada revelación bíblica, para que los hombres tiendan a imitar lo mejor que puedan los dones de Dios.

La persona está consciente que es un ser libre, aunque impacta un aspecto moral que no le permite hacer todo lo que anhela, sino estar sujeto a ese grillete moral, como el ser responsable de sus propias acciones. También está consciente que al final de sus días tendrá que rendir cuentas por lo que hizo en vida, conocido como el juicio final.

Entonces, todos los seres humanos tienen la libertad para ejercer el bien en todas sus manifestaciones, para no estar condenado al fuego del infierno o al purgatorio. Mencionando esto último, puede indagar más sobre la novena a las almas benditas, para que las mismas descansen en paz.

La verdad humana en los tiempos actuales se ha reducido bastante, hasta comparar al sujeto con un animal que apenas puede ser pensante, que está conectado al espíritu de mente, alma-conciencia. Por ello, tiene un cerebro que le permite pensar, racionar, vivir emociones y creer que existe una moralidad que limita al hombre para favorecer el bien y repudiar el mal.

El Argumento mas impresionante a favor de la existencia de Dios
Como la presencia del mal en el mundo ha causado demasiados estragos, a través de la enfermedad o actos infames, la existencia de Dios tiende a evaluarse con mayor rigurosidad. En primera instancia, porque el Dios no ocasionaría dolor en el corazón o permitiría tal cosa. Estos afectados siempre reclaman el bien frente a las situaciones no merecidas.

No obstante, en el ser humano siempre predomina el deseo de encontrar esa verdad, su origen, porque es la manifestación espontánea para contemplar al verdadero Dios.

Si las pretensiones de alcanzar la belleza de Dios se vuelven un acto insostenible, quiere decir que la misma existencia de esa persona queda en entredicho, una completa contradicción. El sentido de belleza y orden forma parte de los preceptos más profundos en la vida espiritual de todos los creyentes. Esta existencia de Dios, este carácter profundo, es lo que nos mueve a buscarlo, mediante la esperanza de saber que aunque no es tangible, si es invisible.

Las Sagradas Escrituras hablan de una ley moral que fue inscrita en todos los corazones de las personas (cfr. Sir 15,11-20; Sal 19; Rm 2,12-16), para considerarla como la ley moral natural. Este tipo de dogma es accesible para todos, sin importar a qué cultura pertenezca, raza, sexo ni edad. Si bien puede ser reconocida, frente a los ojos de los pecadores quedaría en completa oscuridad, como si nunca fuese inculcado en sus corazones.

La negación de Dios

Las principales bases sólidas que maneja la filosofía sobre la existencia de Dios, no son las mismas para enaltecer la fe en el motor inmóvil que describe Aristóteles. En este caso, el factor de la fe es discutible o sometido a experimentos, para considerar si es razonable o no.

A simple vista, las mejores cualidades vistas en Dios, como el alto grado de orden, la belleza natural, el don de grandeza, la bondad e inteligencia no son cuestionables. Sin embargo, no se distingue una “persona” en la cual todos sus devotos enfocan toda su fe. No hay alguien visible a quien agradecer por lo bueno.

Dios es la causa de esa fe, pero probar que su existencia física es un hecho, conduce a los ateos formular nuevas estructuras para mantener en pie sus premisas. De hecho, piensan que la incertidumbre y oscuridad es producto del pecado y si tanto planean agradar a un Dios bueno, no deberían actuar en su contra o echar a la borda los mandamientos de la Santa Iglesia.

El ateísmo ofrece un gran abanico de estudios que ponen a pensar a más de un religioso que duda de la existencia de Dios. Como punto positivo para ellos, siempre intentan demostrar por vía racional que Dios no existe, aunque en la práctica también es un hecho, con cualquier comportamiento anti-religioso.

Ellos se valen del conocimiento científico y empírico para sus comprobaciones, mientras que los personajes del otro lado de la frontera se valen de la fe y los milagros, hecho totalmente opuesto a los objetivos principales del movimiento ateo.

En su haber, Dios no es un objeto de estudio que pueda abarcar el raciocinio, por ser más ubicado en un ente que nació de la fe, más allá de las pruebas empíricas. Ahora más, la existencia de Dios tiene mayor incongruencia a partir de las primeras manifestaciones metafísicas dictadas en el pasado histórico religioso.

También se encuentra el punto de vista de la penalización, es decir, si Dios verdaderamente existe, el hombre no será completamente libre. El sujeto siempre estará atado a unos preceptos (mandamientos) para actuar a favor del bien.

Entonces, cada quien tiene libre albedrío para decidir quién será su Dios, pero al final todos intentan agradarlo para recibir sus bendiciones. No hay una autonomía plena, porque la vida humana siempre estará condicionada (para quienes son creyentes) en hacer lo correcto.

Los ateos no ven a Dios como un motor inmóvil, no son dependientes de su doctrina. Para este sector, la libertad si es tomada en cuenta con un carácter más literal. La cultura religiosa de los pueblos más creyentes ofrece un postulado muy conciso y directo: “Cuando se niega a Dios, también se termina negando al hombre y su dignidad como buen devoto”.

Más allá de contrastar con la imagen de Dios, también incluyen al cristianismo como movimiento que imposibilita el crecer de una nación, porque la gente siempre dará más respaldo a la superstición, que para el ateísmo es sinónimo de ignorancia y retraso social. La objeción por parte del cristianismo parte de los conocimientos estipulados en los textos más antiguos, los testimonios y la misma fe profesada por los amantes más cercanos a las glorias de Dios.

La propia iglesia católica en medio de su defensa clave, refiere a la ignorancia como un problema que ha prevalecido desde la existencia de Dios, como una barrera para alcanzar ciertos conocimientos útiles para la vida. Así como representa un impedimento para el conocimiento, lo mismo aplica para la profesión de fe.

En realidad, para los efectos de cómo demostrar la existencia de Dios, los ateos dejaron a un lado la fe para analizar con más detalle el progreso histórico sin la contribución del cristianismo en el mundo.

Este movimiento no religioso también se fija con exactitud, que muchos creyentes no predican con el ejemplo, es decir, cometen barbaridades y no respetan las leyes del Señor. No obstante, esto no quiere decir que la educación religiosa siempre sea correcta o perfecta, porque también dejan cabos sueltos que los creyentes no han sabido responder.

La ventaja es que el Vaticano se ha pronunciado en cierto momento para ejercer la “nueva evangelización” con el propósito de refrescar datos que se han perdido con el paso del tiempo.

Indiferencia religiosa

Las ideas difundidas por algunos intelectuales, exponen que Dios no tiene cabida en la razón, porque nada puede concluirse sobre él y su permanencia en el mundo como el motor creador de lo que se conoce. Los estudiosos proponen llevar una vida social plena, pero marcando distancias con creencias, supersticiones y la fe cristiana.

Ellos buscan un “humanismo sin Dios” con la idea de vivir en libertad plena de pensamiento. El movimiento agnóstico no es completamente ateo, pero si se sitúa en lo práctico de él

La indiferencia religiosa está definida bajo la palabra de “irreligiosidad” la cual se encuentra más orientada hacia la incredulidad que a la negación total de Dios. Para quienes son indiferentes, Dios no es un tema que necesita gran abarque, porque ni siquiera lo ven como algo serio de comentar.

Hay una mayor simpatía por el aspecto sacro que por la fe religiosa. Para llevar a cabo este proceder, el hombre necesitará de pasar un largo tiempo sin mencionar a Dios o pensar en él. Es más factible que piense en sus problemas existenciales que no serán resueltos por Dios.

La negación de Dios desfigura al hombre y devasta la creación
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