¿Conoce cómo es el Budismo en Japón? Aprenda todo aquí

El Budismo, que a principios del siglo XX apenas se conocía fuera de Asia, desempeña hoy el papel de una religión universal; al llegar el budismo a Japón en el año 572 los coreanos  presentan en Nara las ocho escuelas doctrinarias.

¿Quienes introdujeron el budismo en Japón?

El budismo primitivo se desarrolla en la India septentrional, se extiende a todo el subcontinente, incluido Ceilán, Insulindia e Indochina, pasa a China, llega a Corea, luego al Tíbet y el Asia central, y a Japón.

Monjes budistas cruzaron los inhóspitos montes y desiertos y llevaron su religión a China, desde allí no fue difícil que el budismo se esparciera a Corea y Japón, el budismo también fue introducido en el Tíbet, región vecina al norte de la India.

Mediado el siglo IV de. De J.C. empiezan a cobrar vigor los contactos de toda índole entre el archipiélago japonés  y el continente asiático; gracias a ellos, las religiones chinas más importantes arriban a las islas, entre ellas el budismo.

La introducción  oficial de éste acontece en el año 552, durante el imperio de KImmei, según el Nihonshoki; el rey coreano Syöng-Myöng le envía unos Sutras, una estatua de Buda Sakyamuni y una exposición de la doctrina budista, que no goza de libertad y arraigo hasta siete decenios después.

Para los japoneses sintoístas la vida terrena es lo único deseable, he aquí por qué no  comprendieron al principio la ideología del budismo y por qué no tomaron de éste más que la apariencia externa, en treverada de titos del shinto.

Más adelante, aunque hay cambios, las doctrinas búdicas interpretadas por los nipones cuidan ante todo de resolver las necesidades de este mundo, hasta que, paulatinamente, admiten la idea de la misericordia. (ver: artículo Papa Francisco)

El budismo en el periodo de Nara, de origen chino, se basa sobre todo en el Hinayana tal como lo entienden los chinos, transmisores de sus conceptos, hay varias escuelas budistas autóctonas, la inmensa parte de las cuales desaparecen a continuación: kegon-shu, sanron-shu, hosso-shu, ritsu-shu, kusha-shu y jojitsu-shu.

Gracias a ellas, las doctrinas búdicas conocen un periodo de florecimiento y los monjes, portavoces de las mismas intervienen activamente, de modo directo o indirecto, en la vida política.

Los verdaderos creadores del budismo japonés, aun cuando no tienen entre sí muchos puntos de contacto, son Saicho (767-822) y Kukai (774-835);  que, a petición del emperador Kammu decide a convertir el pensamiento de Buda y de sus discípulos en algo idóneo para el Estado y el pueblo, se encargan de darle una orientación autónoma.

La tendai-shu, obra de Saicho, basada en el Sad-dharmapundarika (en japonés Hokke-kyo), interpreta la relación que existe entre el mundo de los fenómenos y lo absoluto, diciendo que aquéllos son las formas verdaderas de éste.

Esto es, todo lo que existe se condesa en lo absoluto, o sea lo indiferenciado, vacío e igual; todos los seres tienen la misma naturaleza que Buda, la cual se compone de lo inmutable, imperecedero; Todas las cosas se unifican en Buda.

Por consiguiente, todos los fenómenos poseen sentido y contenido sumamente profundos; el nirvana está en el mundo fenomenológico; sobre ello se ha de meditar, hasta que se produzca el conocimiento inmediato que descubre el secreto del universo y de todas sus partes.

Kukai funda la shigon-shu, secta que representa el verdadero budismo tántrico, libre de las desviaciones y monstruosidades que el trantrismo encierra en otros países de Asía, es una doctrina mistérica, que se preocupa no del hombre, sino de la revelación de Mahavairochana Tathagata (en japonés Dainichi Nyyorai), es decir,las verdades más hondas que Buda descubrió por sí mismo para propio placer. No se trata, pues, de una doctrina pública, al alcance del hombre ordinario.

Sus seguidores han de identificarse, mediante los mándalas (imágenes pintadas), con los seres superiores durante la meditación sobre ellos y sobre los elementos, conciencia, éter, aire, fuego, tierra y agua, de que se componen todos los fenómenos, Mahavairochana o Dainichi personifica el universo de esos elementos, férreamente unidos, todos los fenómenos de los cuales son una manifestación fragmentaria del Dainichi cósmico. (ver: artículo Yihadismo)

Las circunstancias históricas y el sentido de la vanidad de las cosas de este mundo imponen al espíritu japonés la necesidad de buscar en el budismo, no una filosofía, sino una verdadera religión, con principios de utilidad práctica en la vida ordinaria.

De esta manera brota de pronto, conforme a la orientación del Mahayana, un budismo autóctono, que consigue el apoyo del pueblo desde entonces, puesto que le ofrece la ocasión de salvarse con un conjunto de ideas y concepciones fácilmente inteligibles.

Muchas fueron las sectas nacidas de este impulso, pero las más importantes, vigentes aún en la actualidad son la jodoshu, la sin-shu, las zen y la nichiren-shu; las dos primeras están emparentadas por la idea del “país purop” (jodo).

Honen (1133-1212), llamado asimismo Genku, es un monje que aprovecha doctrinas y normas ya existentes, y comunes a varias sectas, para establecer sus pensamientos, o jodo-shu, ente el pueblo; la figura de Amida, que es Buda, simboliza para él la luz y la vida sin fin y se presenta como la encarnación de la vida trascendente.

Para él y para sus seguidores el ideal estriba en conquistar la existencia eterna y el paraíso lleno de felicidad del país puro; la forma principal de conseguirlo consiste en el nembutsu, (conocido precedentemente); es decir, en la repetición constante de la frase namu Amida Bustsu, “adorado se el Amida Buda.

Con ello inicia el paso de la meditación a la fe en la salvación por la mediación de un ser superior, los pecadores y las gentes sin preparación filosófica, entregadas a la vida activa, lejos de la paz de los monasterios, han de arrepentirse de sus culpas y repetir con fervor dicha frase reverencial. Así consiguen la bienaventuranza en el paraíso del más allá, se trata, pues de una religión real para el hombre real.

La sin-shu es obra de Shinran (1173-1262), uno de los mayores genios religiosos de Japón; su credo se cifra en el monoteísmo, que se resume en Amida; no conoce otro ser más digno de veneración que él, ni practicas mágicas, ni oraciones especiales destinadas a los budas presentes, pasados o futuros, ni emplea amuletos; la sin-shu es la secta búdica más importante de Japón.

Shinra dice que el fiel ha de conocerse a sí mismo; una vez lo logra, le basta la fe para renacer en el país puro, esa fe, que se centra en la seguridad de que Amida salva a pesar de todos los pecados, elimina las consecuencias de las acciones, sean buenas o malas e implica la supresión de las practicas religiosas externas, la teología, la filosofía, el ayuno en incluso el numbutsu. (ver: artículo Arte Cristiano)

Lo esencial, dado que el hombre no puede hacer nada por la propia salvación, es recobrar la inocencia y la humildad originales para confiar auténticamente en Amida; de tal suerte se verifica una transformación en el interior del hombre que le convierte en el corazón de Buda.

El Zen (palabra derivada de la china chan, y ésta de la sánscrita dhyana, “meditación”);  nace  en China hacia el primer tercio del siglo VI, por obra del indio Bodhidharma; Arraiga en Japón según la orientación mahayánica. Hay varias sectas zen niponas, entre las que sobresalen la rinzai, que fue fundada por Wisai (1141-1215), y la soto, fundada por Dogen (1200-1253).

Todas aspiran a lograr la iluminación por medio  de la meditación (zen) y se diferencian únicamente por los métodos empleados para lograr ese fin: unos, duros, severos, y otros, llenos de prudencia física y psicológica; la contemplación constante, casi desesperada, culmina en una brusca intuición de la verdad por la cual se sabe que el ser propio y el de Buda son lo mismo.

Desde entonces, existe una indescriptible armonía ente lo interior y lo exterior; la secta rinzai dice que la meta es la iluminación; la soto pretende meditar por la meditación en sí, pues es una práctica de Buda.

Todas rechazan un canon de escrituras sagradas, porque tienen el convencimiento de que la verdad es intransmisible a pesar de que se exprese de la manera más diáfana que sea posible imaginar; la verdad sólo se conoce por la experiencia, únicamente el maestro, según sus luces y la percepción del estado espiritual y mental del discípulo, orienta y adoctrina.

El Budismo Japonés Nichiren Daishonin.

El monje Nichiren Daishonin perteneciente a una familia de pescadores nació en la aldea de Kominato el día 16 de febrero de 1.222; actualmente es la prefectura de Chiba, Japón; desde niño, el Daishonin siempre vio a sus padres con mucho esfuerzo trabajando, unido con las personas del pueblo; su familia se dedicaba a la pesca, y constantemente están en peligros y en riesgos por las actividades de pescas de la época.

Nichiren Daishonin por este motivo, es posible que comenzó muy temprana edad, a discernir que la felicidad de los individuos se vinculaba directo con la forma de cada uno como en confrontar el tema de la muerte. De este modo desde muy niño inicio a buscar cómo solucionar el conflicto de la internidad de la vida y los padecimientos, que aniquilaba al pueblo.

Nichiren Daishonin entro al templo de Seicho-ji a los doce años; y comenzó sus estudios bajo la tutela de Dozen-bo, era el sacerdote superior del templo; dichos instituciones en esa época su función era como un centro educativos, quizás que el joven  ingreso, no por la enseñanza religiosa sino por el aprendizaje general que impartían, sobre todo para aprender a leer y escribir. (ver: artículo Cristianos en la Edad Media)

El desconcierto de esa época, los problemas grave que tenían la sociedad, las enfermedades y la hambrunas y el desconcierto filosófica, fue lo que percato el joven estudiante con claridad; contagiado en ese ambiente y con el anhelo de cooperar; el joven de doce año ya se había juramentado como la persona más erudita del Japón y ya dominaba la identidad del budismo para poder a entender el verdadero fundamento de la vida.

El monje Daishonin deseaba guiar a sus progenitores quienes se esforzaron en criarlo, cuidarlo junto con todo el pueblo; cuando tuvo dieciséis años, Nichiren entra como sacerdote y adopto el nombre de Zesho-bo Rencho; en una búsqueda de casi veinte años de estudios y reflexión en los más importantes templos de Japón, en una entrega definitiva, con la determinación de abrir, seriamente un sendero hacia la iluminación de todos los individuo.

Prescindiendo del budismo nichiren (nichiren-kei sho shuha) o budismo de Nichiren es una ramificación de la doctrina mística de Mahayana y es organizada la vida conventual; tiene como base la disciplina del monje japonés Nichiren.

El budismo Nichiren han tenido variadas formas y una gran influencia entre los sectores de la sociedad japonesa en momentos históricos o actuales de la nación, como por ejemplo los comerciantes de Kioto o en el Oriente de Japón en la Edad Media y algunos antinacionalista antes de la Segunda Guerra Mundial.

La nichiren-shu tiene por fundador al monje Nichiren (1222-1282); que está convencido de ser profeta; su enseñanza, que se basa sobre todo en la voluntad, atrae a grandes sectores del pueblo ineducado y supersticiosos, amigo de las prácticas mágicas y de los amuletos.

La doctrina encierra bastante semejanza con la tendai-shu; tiene libros sagrados, que revelan en esencia al hombre la necesidad de realizar en esta vida las doctrinas que contiene; Se logra la comprensión de estos textos y se prepara para la iluminación o salvación repitiendo la frase “Venerado sea el Sutra del loto de la ley maravillosa” (namu myohorenge-kyo).

La finalidad de esta devoción, y de otras prácticas que borran la ignorancia pecados y errores, es la de transformar al individuo, en esta existencia y en este mundo, en Buda, el país en que esto ocurre es el paraíso búdico, por lo tanto, la nichiren-shu no da importancia alguna a la existencia en el más allá.

Templo budista en Kioto.

El Emperador Kanmu Tenno a finales del siglo VIII, decide a construir una capital nueva para su gran Imperio que sustituiría a Nara, eligiendo cuidadosamente el lugar por medio de objetos de la naturaleza terrestre, o por líneas o puntos hechos al azar en la tierra, estas son las normativas geománticas.

El pueblo de Kioto se establece sobre una llanada inclinada al sur a dirección al mar, y cercada por montañas y por el rió Kamo; esta posición místico facilito el efecto, entre las grandes poblaciones de Japón Kioto fue la única que no la bombardeara en la Segunda Guerra Mundial.

Se llegó a pensar inclusive de una de las bombas atómicas que fueron lanzadas por los americanos; el escritor del arte Langdon Warner pudo conseguir que sus coterráneos reflexionaran, aniquilar Kioto era arruinar la esencia de la nación. (Fue una lástima que no se logró evitar el arrojamiento en su totalidad).

Por intervenir el escritor Warner, actualmente podemos apreciar sus monumentos históricos tan espectaculares, fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de Humanidad en el año 1994.

Templo budista en Kioto el corazón de la cultura japonesa

El Emperador Kanmu Tenno a finales del siglo VIII, decide a construir una capital nueva para su gran Imperio que sustituiría a Nara, eligiendo cuidadosamente el lugar por medio de objetos de la naturaleza terrestre, o por líneas o puntos hechos al azar en la tierra, estas son las normativas geománticas.

El pueblo de Kioto se establece sobre una llanada inclinada al sur a dirección al mar, y cercada por montañas y por el rio Kamo; esta posición místico facilito el efecto, entre las grandes poblaciones de Japón Kioto fue la única que no la bombardeara en la Segunda Guerra Mundial. (ver: artículo El Corán)

Se llegó a pensar inclusive de una de las bombas atómicas que fueron lanzadas por los americanos; el escritor del arte Langdon Warner pudo conseguir que sus coterráneos reflexionaran, aniquilar Kioto era arruinar la esencia de la nación. (Fue una lástima que no se logró evitar el arrojamiento en su totalidad).

Por intervenir el escritor Warner, actualmente podemos apreciar sus monumentos históricos tan espectaculares, fueron declarados por la UNESCO Patrimonio de Humanidad en el año 1994.

Tō-ji: actualmente este es uno de los templos budistas de Kioto  que se ha conservado actualmente, su edificación duro más de treinta años, es la torre más alto de Japón mide 54,8 mtros. de altura.

Kiyomizu-dera: se le conoce como “templo de agua pura” es un conjunto de templos que adoptan su nombre de las cascadas de agua que descienden de las montañas que se encuentran cercas; su impresionante arquitectura, y su vista sobre la ciudad es fantástica.

Kamigamo: Es uno de los más antiguos santuarios sintoísta de todo Japón, su construcción data unos 100 años antes que Kioto, su función es proteger de las influencias malignas.

Saihō-ji: Es un templo budista, realmente es un bosque o también se le conoce como el jardín, allí podemos apreciar hasta ciento veinte especies distintas de musgo al llegar al lugar se respira una tranquilidad y una paz con solo de verlo.

Daigo-ji: En este templo budista se destaca sus bellas pinturas que adornan sus paredes, su hermoso y gran jardín de árboles de cerezos que al llegar el otoño atraen a miles de turistas.

Kinkaku-ji: Este templo es sin duda la joya de la corona de Kioto, por que decimos esto ya que las dos plantas superiores se encuentran cubiertas de pan de oro, es igualo lo que ocurre con el ave fénix que finaliza la estructura; el templo se revela sobre la extensión del estanque Kyōko-chi, el cual se encuentra varias islas y rocas que reseñan la cronología de la creación budista

Castillo de Nijō: Kioto no solo es templos; este castillo gigantesco, su extensión es de 275.000 mtros cuadrados, su edificación fue en el año 1626 en su interior acoge dos palacios, conocidos como el de Honmaru y el de Ninomaru y hermosos jardines.

En Tokio.

Hablaremos en esta oportunidad de Tokio, es la capital de Japón, ubicada en el centro-este de la isla de Honshu, taxativamente en el territorio de Kanto; está formada con 47 prefecturas de Japón, se conoce oficialmente como metrópolis.

Su ciudad va haciendo el centro de la política, educación, economía, comunicación y cultura tradicional de la nación; adquiere igual la mayor concentración de entes corporativos, instituciones financieras, colegios, universidades, teatros, museos y establecimientos comerciales y de entretenimiento de Japón.

Historia de la ciudad de Tokio.

Antiguamente existían en las colinas cercanas a la bahía de Tokio pequeñas poblaciones y templos, se consideró que en el año 1457 la fundación de Tokio un súbdito del clan Uesugi, Ōta Dōkan edifico el Castillo Edo (Edo-jō); El castillo se le llamo Edo (literalmente “estuario”).

En 1590 el shounato Tokugawa, tomo el castillo, y tenía el control absoluto del país, en 1603 instauro su gobierno en Edo; tal hecho fue que dio el comienzo del periodo Edo en la historia de Japón. La lealtad, unido con el Emperador del Japón se establecieron en Kioto, solo de manera protocolar siguió siendo la capital oficial.

En 1657, Edo Taika sufrio una cantidad fuerte de desastres, en las que se encuentra los incendios, la cual hubo uno que se le conoce el Gran Incendio de Edo; donde fallecieron cien mil hombres y mujeres; que sucedía con los incendios que las viviendas de Edo eran de machiya o de madera.

Unos de la catástrofe que también sufrió Edo fue la erupción del monte Fuji en el año 1707; el otro catástrofe fue el Terremoto del Gran Edo en el año 1855 y unos menores terremotos en los años 1703; 1782 y 1812.

Aproximadamente a finales del año 1868, en el atardecer del shogunato en el Japón y el comienzo de la Restauración Meiji, se trasladó a vivir al Castillo Edo el Emperador, el cual lo convirtió en el Gran palacio Imperial de Japón e inmediatamente cambio el nombre de Edo a Tokio “la capital del este”.

Por lo tanto, el Emperador no deja ningún documento legal que Tokio es la capital de Japón, por este motivo creen que Kioto sea actualmente la capital oficial o co-capital de la nación.

Revocaron en el año 1871 los feudos o han, luego formalmente se construyeron las prefecturas, de allí salió la prefectura de Tokio; y en los siguientes años se expandieron las prefecturas a las áreas ocupadas por los veintitrés Barrios especiales que poseen actualmente.

En 1872 comenzaron a levantar la primera líneas ferroviarias entre los años 1885 y 1925, una de las ferroviarias fue la línea Yamanote, unos de los  ferroviarios urbanos más importante de Tokio en la actualidad; se estableció en la Ciudad de Tokio en 1889 con quinces barrios, en 1893 los distritos de Tama el cual se unión a la prefectura; se inauguró en 1914 la Estación de Tokio y el primer metro subterráneo en la Línea Giza fue en el año 1927.

En el año 1923, ocurrió uno de los desastres naturales más sonados  en Tokio que fue el Gran terremoto de Kanto con una data de personas fallecidas como aproximadamente 143.000; por esta catástrofe idearon un plan de reconstrucciones que no se pudieron realizado completo por lo costoso que era en esa época.

Sin embargo con lo sucedido por el terremoto la ciudad inicio sus trabajos de construcciones hasta que comenzó la  Segunda Guerra Mundial; se estrenó en el año 1936 el edificio de la Kokkai (dieta de Japón). (ver: artículo Juan Pablo II)

Igualmente en el mismo año aconteció el suceso  del 26  de febrero, que aproximadamente 1.500 oficiales del ejército perteneciente a las líneas japonesas tomaron el edificio de la Kokkai, el Kantei (residencia del primer ministro) y se conoció otros sectores de Tokio en un conato de golpe de Estado, que fueron mermando después de tres días.

La prefectura y la ciudad de Tokio se juntaron para formar la gran Metrópolis de Tokio.

En el año 1991 se edificó el Tocho o edificio de la Gobernación Metropolitana de Tokio, y en el año 1993 abrieron el Rainbow Bridge en la bahía de Tokio, esto significa que Tokio es una de las ciudades más importante y dinámica del mundo, con una extensa gama de actividades económicas y sociales.

Con las grandes  inversiones que fueron aproximadamente a finales del siglo XX; la ciudad contó con el mayor número de edificios modernos que otras prestigiosas ciudades como Nueva York y Londres, incluso en Tokio se ejecutó el proyecto para obtener tierras al mar.

Desde hace varios siglos se realiza esta práctica, actualmente se está ejecutando por escalas; entre estas zonas sobresale Odaiba; otros trabajos urbanos está incluido como el Jardin de Ebisu, el Shiodome, la isla Tennozu, Roppongi Hills y Shinagawa.

Cultura de Tokio

La forma del budismo que penetra en la población de Tokio el septentrión del subcontinente indio, es la del Mahayan o “Gran vehículo” llegan al gran país a través de Nepal, en ésta doctrinas búdicas ejercen una influencia cultural determínate que tiene a veces gran resonancia política.

Una cantidad sorprendente de templos budistas ocupan la provincia, no obstante muchos de los residentes de Tokio van a los templos solo a las ceremonias importantes como las bodas y los funerales, generalmente los habitantes realizan sus actos religiosos en sus propias casas. Sus residencias tienen un estilo completamente japonés, sin embargo otras cultura tienen un patrón más occidental.

La mayoría de los habitantes de Japon usan una vestimenta occidental en su vida diaria o cotidiana; los individuos ancianos en especial las mujeres usan Kimono, es la vestimenta tradicional japonesa; las vestimentas especiales típicas japoneses son usada únicamente para eventos y días especiales.

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